Desde que los talibanes tomaron el control de Afganistán a mediados de agosto, las facturas de electricidad no se han pagado y esto plantea otro problema para un nuevo gobierno que está lidiando con una crisis de liquidez, en parte porque Estados Unidos y otros aliados congelaron las reservas extranjeras del país.
Afganistán acostumbra pagar hasta US$ 25 millones al mes a Uzbekistán, Tayikistán, Turkmenistán e Irán, por el suministro de energía eléctrica.
Bilal Karimi, un portavoz talibán: “Tenemos una buena relación con ellos y no esperamos que dejen de darnos energía”.
Sin embargo, a la fecha, las facturas impagas ascienden a US$ 62 millones, dijo Safiullah Ahmadzai, quien agregó: "Estos países pueden cortar el suministro de energía "cualquier día que quieran".
“Le hemos pedido a la UNAMA en Kabul que ayude al pueblo de Afganistán a pagar a los proveedores de energía del país como parte de su ayuda humanitaria”, dijo Ahmadzai al multimedios Al Jazeera, refiriéndose a la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán. Dijo que se solicitaron unos $ 90 millones a la misión ya que las facturas impagas aumentarán a aproximadamente $ 85 millones en una semana.
La misión de la ONU aún no ha respondido a esa solicitud, dijo Ahmadzai.
Todavía no hay cortes de energía significativos en Kabul ni en ningún otro lugar de Afganistán. Pero Ahmadzai dijo que apenas el 38% de los 38 millones de habitantes de Afganistán tienen acceso a la electricidad.
Cuando los talibanes asumieron el poder tras la retirada de Estados Unidos de Afganistán, la empresa estatal de energía había tenido problemas para cobrar a los consumidores debido a la situación de seguridad y las sombrías condiciones económicas.