Al reconocer a las repúblicas disidentes como estados independientes, rige una defensa militar automática de parte de Rusia, tal como ocurrió cuando reconoció a los disidentes de Georgia, en 2008.
Crimea se convirtió en parte de Rusia en marzo de 2014 tras una referéndum celebrado después del golpe de estado en Ucrania.
En la consulta, el 96,77% de los votantes en Crimea y el 95,6% en Sebastopol estuvieron a favor de unirse a Rusia.
Ucrania todavía considera a Crimea como su territorio, pero temporalmente ocupado, y muchos países occidentales apoyan esta postura de Kiev.
El liderazgo de Rusia ha declarado repetidamente que los habitantes de Crimea votaron democráticamente, en plena conformidad con el derecho internacional y la carta de las Naciones Unidas, a favor de la reunificación con Rusia.
Muchos creen que si hoy hubiera una votación similar en Odesa, también ese territorio hoy de Ucrania, sería una república disidente.