Por otro lado, en un discurso pronunciado en la madrugada de ayer 1/6, Zelenski afirmó: "La situación en la dirección de Donbás es muy difícil. Severodonetsk, Lysychansk, Kurakhove están ahora en el epicentro de la confrontación. Dada la presencia de una planta de producción química a gran escala en Severodonetsk, los ataques del ejército ruso en la zona, incluidos los bombardeos aéreos, son simplemente una locura", dijo. "Tenemos cierto éxito en la dirección de Jersón y avanzamos en Járkov. Las Fuerzas Armadas de Ucrania están rechazando la presión de los ocupantes en la región de Zaporiyia", afirmó.
Recientemente declaraciones del ministro de Exteriores ruso, Sergey Lavrov, permitieron inferir que Rusia apuntaría ahora a quedarse con la región del Donbás y estaría quizás dispuesta a cesar la guerra si Ucrania estuviera aceptara entregarlo. Lavrov dijo en entrevista con el canal de la televisión francesa TF1, que la "liberación" de la región del Donbás es una "prioridad incondicional" para Moscú, mientras que otros territorios ucranianos deberían decidir su futuro por sí mismos. Pero Kiev ya ha dicho que se niega a ceder territorios a cambio de paz.
Por otro lado, ayer se conoció que Estados Unidos enviará a Ucrania un sistema de cohetes más avanzados conocido como HIMARS (High Mobility Artillery Rocket System) para reforzar la defensa ucraniana. Se trata de una unidad móvil que puede lanzar simultáneamente múltiples misiles guiados con alta precisión. Washington dice que tiene garantías de que Kiev no los utilizará para atacar territorio ruso pero Moscú respondió que descree de esas garantías, y dijo que que con esta decisión, Washington está "echando leña al fuego".