Según Balitski, “la responsabilidad de la tragedia recae en quienes atacan deliberadamente objetivos civiles”.
“Les pido a todos que mantengan la calma, que confíen únicamente en los canales de información oficiales y que no difundan información no verificada”, concluyó.
Imagen del ataque ucraniano en el mercado ruso | RT
En relación con el ataque, en el que se emplearon drones kamikaze Batón, el Comité de Investigación de Rusia abrió una causa penal por un presunto acto terrorista.
La vocera de la Cancillería rusa, María Zajárova, aseguró al pueblo ruso que "todos los implicados serán identificados y llevados ante la Justicia", al tiempo que instó a gobiernos extranjeros, organizaciones internacionales y medios de comunicación a realizar "una evaluación honesta de este bárbaro ataque".
"Ignorar este hecho, así como todas las demás atrocidades inhumanas cometidas por Kiev, equivaldría a consentir sus acciones y darle carta blanca para continuarlas", sentenció.
Desde hace tiempo, el Kremlin viene denunciando que Ucrania está llevando a cabo ataques contra la población civil rusa, tanto en territorio continental ruso como en las provincias anexadas, y sostiene que el frente ucraniano utiliza armas de largo alcance suministradas por la OTAN e, incluso, atraviesa el espacio aéreo de países europeos para atacar jurisdicción rusa.
En la madrugada del 22 de mayo, las Fuerzas Armadas de Ucrania bombardearon un edificio y una residencia estudiantil en Starobelsk (República Popular rusa de Lugansk), matando a 21 personas, muchas de ellas adolescentes, y dejando más de 40 heridos. Una joven murió quemada viva cuando, tras salir corriendo, fue alcanzada por la onda expansiva de un proyectil.
Al menos 20 muertos en la capital de Ucrania en uno de los peores ataques masivos lanzados por Rusia en estos más de cuatro años de guerra.
Soldados ucranianos intentando apagar el fuego en un vehículo alcanzado por un proyectil de Rusia.
El Ejército de Rusia atacó en la madrugada de este jueves la capital de Ucrania lanzando alrededor una horda de misiles y drones contra instalaciones militares, energéticas, aeropuertos y edificios residenciales ucranianos, lo que dejó varias edificaciones destruidas y un saldo fatal de 20 muertos y 90 heridos. Se trata de uno de los peores bombardeos que ha sufrido Kiev en más de cuatro años de guerra, lo que llevó a las autoridades ucranianas a calificar la magnitud de esta ofensiva rusa como “un ataque terrorista”, pese a que el Kremlin se defiende diciendo que es una operación de legítima defensa en respuesta a los recientes ataques ucranianos con armas suministradas por la OTAN contra distintas zonas civiles del territorio continental ruso y zonas anexadas.
El Ejército ruso, comandado por el presidente Vladimir Putin, desató en la madrugada de hoy un ataque masivo sobre Kiev utilizando más de 70 misiles de distintos tipos, casi la mitad de ellos balísticos, junto con cerca de 500 drones de ataque, incluidos “Shahed”, para golpear con crudeza edificios residenciales e infraestructura militar del frente de guerra ucraniano.
Al respecto de la noche de terror que sufrió Kiev, Tymur Tkachenko, jefe de la administración militar de la capital ucraniana, divulgó la cantidad de víctimas fatales y afectados por el ataque masivo y agregó que “se está llevando a cabo una operación de búsqueda y rescate en una vivienda dañada en el distrito de Darnytskyi”.
El humo se eleva desde un edificio de apartamentos dañado durante los ataques con misiles y drones rusos de la noche anterior, en el marco de la invasión rusa de Ucrania, en Kiev (Ucrania), el 2 de julio de 2026 (REUTERS/Valentyn Ogirenko)
Del mismo modo, el ministro del Interior ucraniano, Ihor Klimenko, informó que el ataque alcanzó un hotel, un centro médico y un mercado, y agregó, en declaraciones al diario El País, que maquinaria pesada, como retroexcavadoras, remueve los escombros de un edificio residencial que presenta graves daños en el distrito de Darnytsia, en la orilla izquierda del río Dniéper, tal como declaró ante la prensa el otro funcionario ucraniano.
“Esto es simplemente un ataque terrorista”, denunció Ihor Klimenko, ministro del Interior de Ucrania, y lanzó un dardo directo contra Putin: “Moscú sigue destruyendo nuestras casas, edificios, ciudades, fábricas e infraestructura energética”. Acto seguido, instó a Europa a que, de una vez por todas, detenga esta guerra y clamó por más misiles de largo alcance suministrados por el bloque europeo.
Hay que detener esta guerra, detener estos ataques que tienen lugar cada día y cada noche, ofrecer seguridad a nuestros ciudadanos. Han de frenar a Putin. Nos faltan misiles en nuestro ejército. Necesitamos protección y apoyo de nuestros aliados internacionales Hay que detener esta guerra, detener estos ataques que tienen lugar cada día y cada noche, ofrecer seguridad a nuestros ciudadanos. Han de frenar a Putin. Nos faltan misiles en nuestro ejército. Necesitamos protección y apoyo de nuestros aliados internacionales
Incendio en un edificio residencial de varias plantas en Kiev, 2 de julio de 2026.Danylo Antoniuk / AP / Scanpix / LETA
Horas antes de la ofensiva en la capital ucraniana, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky, tras ser informado por el servicio secreto de Ucrania de un inminente bombardeo masivo, instó a la población a refugiarse en las instalaciones del subte y a seguir las alertas antiaéreas. “Putin lleva tiempo preparando este ataque masivo contra Ucrania”, afirmó Zelenski desde Dublín, donde acortó su visita dada la situación.
Ante la magnitud del ataque en Kiev, las autoridades municipales declararon este 3 de julio día de luto nacional, y el alcalde de la capital, Vitali Klichkó, exigió a las intituciones oficiales que todas las banderas ondearan a media asta, además de suspender todas las actividades públicas programadas.
Personas se refugian dentro de una estación de metro durante un ataque nocturno con misiles y drones rusos, en el marco del ataque de Rusia contra Ucrania, en Kiev, Ucrania, 2 de julio de 2026 (REUTERS/Alina Smutko)
Muchas edificaciones de la capital actualmente se encuentran acordonadas con cinta policial tras el ataque ruso con drones, misiles balísticos y misiles de crucero. Ania Voitenko, de 19 años, espera junto a su padre, Anatoli, a que la policía le permita pasar hacia su casa para comprobar el estado del inmueble. Ellos sobrevivieron porque, cuando sonaron las sirenas, acudieron al sótano de un edificio próximo, mejor equipado para resistir que el de ellos.
“Estábamos allí abajo cuando, sobre las 4.00, llegó la gran explosión. Entre las cuatro y las cinco de la mañana se escucharon muchas detonaciones. Hemos pasado mucho miedo”, dice la joven. “No sabemos qué hacer con nuestras vidas”, concluye, a punto de romper en lágrimas.
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