En ese orden, actualmente existen competidores como Waymo de Alphabet, un sistema que opera en algunas ciudades de Estados Unidos como San Francisco. Para ese servicio, la empresa estadounidense acudió a la conversión de vehículos convencionales en vehículos autónomos mediante un sistema integrado, en el cual puede intervenir un conductor humano.
Esa gran diferencia también marcará distancia con las actuales normas de regulación que son escasas y que en muchos casos no contemplan la ausencia de un conductor humano a bordo. Al respecto, Waymo tuvo que enfrentar numerosos escollos legales para alcanzar la operatividad, sin mencionar una cantidad importante de incidentes menores protagonizados por sus vehículos, algo que también sucedió con Tesla.
De cualquier manera, la presentación del robotaxi de Musk genera expectativas, sobre todo en el mercado. Allí, los accionistas esperan con ansias lo que podría convertirse en una unidad de negocios pesada dentro de Tesla y su universo, aunque todo esté todavía en un periodo de pruebas iniciales.
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