También indica que el contexto internacional es cada vez "más complejo y grave” que en épocas anteriores, y que los esfuerzos para controlar la pandemia del Covid-19 son “extremadamente arduos”.
A diferencia de las 2 resoluciones previas, que fueron adoptadas en medio de un lucha de poder al seno del PCCh, explicó Deng Yuwen, exvicedirector del Sunday Times citado por el South China Morning Post, la resolución de Xi sucede cuando él ya tiene un firme control sobre el partido. "Su control del partido es mucho más fuerte que el de Mao y el de Deng (Xiaoping) cuando ellos trabajaban en sus resoluciones históricas", dijo el analista.
Esta resolución sirve "para proclamar de manera oficial la entrada de China en una nueva era: la de Xi Jinping, un año antes de que el secretario general del partido, jefe de Estado y presidente de la Comisión Militar Central renueve, sin fecha límite en el horizonte, su mandato", explicó el diario El País.
Xi no tiene rivales claros dentro del partido, pero analistas creen que su intento de perpetuarse en el poder podría alienar a las figuras más jóvenes del partido, que podrían ver sus chances de ascenso frustradas.
"El mandato de Xi ha estado marcado por una creciente represión anticorrupción, políticas represivas en regiones como Xinjiang, Tíbet y Hong Kong, y un enfoque cada vez más asertivo de las relaciones exteriores", apunta Infobae.
Entre las apuestas del plenario, se citan la promoción de la autosuficiencia científica y tecnológica, el desarrollo de alta calidad o la “prosperidad común”, términos en los que las autoridades chinas han incidido en los últimos tiempos, explica el diario La Vanguardia.
Además, el texto recoge que “los tiempos en el que el pueblo chino era humillado se han acabado”, algo que Xi recalcó durante su discurso de julio con motivo del centenario del PCCh. También hace hincapié en la “victoria” de la campaña de la campaña contra la corrupción y el “fortalecimiento de la seguridad nacional”, una referencia a Hong Kong, que tras las protestas de 2019, “ha pasado del caos al orden”. Desde hace meses, China avanza sobre la democracia hongkongesa por diversos medios, ante los ojos inconmovibles de la comunidad internacional.
Sobre el conflicto con Taiwán, territorio cuya soberanía China reclama y sobre el que ha estado presionando cada vez más, el partido vuelve a reiterar que no hay lugar para su independencia y que se opone “a cualquier interferencia de fuerzas externas”. Estados Unidos ha sostenido una posición ambigua sobre cómo respondería ante un posible avance chino sobre Taiwán.