"En todo el mundo hemos observado una pérdida de empleo sin precedentes en 2020", advirtió. Sin embargo, existe el riesgo de que "las prisas por volver a una mayor actividad económica" tras la pandemia lleven a "las pasadas fijaciones en el beneficio, el aislacionismo y el nacionalismo, el consumismo ciego y la negación de las claras evidencias que apuntan a la discriminación de nuestros hermanos y hermanas 'desechables' en la sociedad. Por el contrario, busquemos soluciones que nos ayuden a construir un nuevo futuro del trabajo fundado en condiciones laborales decentes y dignas que provengan de una negociación colectiva".
El Papa también defendió el derecho de todos los trabajadores a sindicalizarse, al tiempo que criticó a los sindicalistas que se convierten en "pseudopatrones":
"Por último debe garantizarse la protección de los trabajadores y de los más vulnerables mediante el respeto de sus derechos esenciales, incluido el derecho de la sindicalización. Sindicarse es un derecho."
"Los sindicatos nacen y renacen cada vez que, como los profetas bíblicos, dan voz a los que no la tienen, denuncian a los que 'venderían al pobre por un par de chancletas' como dice el profeta, desnudan a los poderosos que pisotean los derechos de los trabajadores más vulnerables, defienden la causa de los extranjeros, de los últimos y de los rechazados", subrayó.
En cuanto a la actividad empresarial, la consideró una "noble vocación orientada a producir riqueza y a mejorar el mundo para todos".
El Papa exhortó a que "en este momento crucial de la historia social y económica", debido a la pandemia, se produzca una "reforma a fondo de la economía" que proteja a los trabajadores, sobre todo, a los más vulnerables y a las mujeres. Precisó que pese a que estamos atravesando "graves y amplios desafíos para el mundo entero, muchos de los trastornos posibles y previstos aún no se han manifestado" y "requerirán decisiones cuidadosas".
Las palabras de Francisco llegan cuando, debido a la destrucción económica producida por la pandemia, 2 ideas consideradas marginales hasta hace poco están ganando tracción en el mundo: una es la idea de una establecer una Renta Básica Universal (RBU), la otra es una mayor carga impositiva a las grandes fortunas y mutinacionales.
Las palabras de Francisco también pueden ser leídas en clave de la política nacional. La semana pasada, en un acto en Mercedes, el presidente Alberto Fernández planteó que "no tiene sentido tener tierras improductivas cuando alguien está necesitando un terreno".
"No tiene sentido guardarlo para que el día que se muera, un hijo lo herede. Tiene mucho más sentido volverla productiva hoy, y que en ese lugar alguien construya techo, donde van a crecer sus hijos y sus hijas".
"Estamos trabajando mucho para que lo más pronto posible haya terrenos y casas para los argentinos que lo necesitan. La verdad es que hace falta el esfuerzo de los dos, de un Estado que esté presente y también de un particular que entienda, solidariamente, que no tiene sentido tener tierras improductivas cuando alguien está necesitando un terreno".
Los dichos fueron leídos en contradicción con el respeto a la propiedad privada, consagrada como derecho en la Constitución Nacional.
Tras las palabras de Fernández, se produjeron tomas de campos en Chaco y Santa Fe.