También en el vuelo de regreso desde Atenas hacia Roma, Francisco indicó que los pecados de mayor gravedad "son los que tienen más angelicidad: la soberbia, el odio".
Y fue más allá: “Michel Aupetit es pecador, como soy yo, como fue Pedro, el obispo sobre el que Jesucristo fundó la Iglesia".
“El chusmerío”
A pesar de la defensa de Aupetit, el papa Francisco intentó una critica a los comportamientos de los religiosos: "nuestra iglesia no está habituada a ver un obispo pecador, hacemos de cuenta y decimos 'mi obispo en un Santo'".
Pero luego dijo que "el chusmerío crece, crece, crece, y le quita la fama a una persona que la pierde no por el pecado sino por el chusmerío de quienes son responsables de contar las cosas".
"Y, luego de que te quitaron la fama así públicamente, no puedes gobernar; por eso acepté su renuncia. Pero no sobre el altar de la verdad, sino sobre el de la hipocresía", argumentó.
La renuncia de Aupetit
El papa Francisco acepto la renuncia de Michel Aupetit como arzobispo de Paris, una semana después de que pusiera su cargo a disposición del pontífice de la iglesia católica (el 25/11) tras reconocer que mantuvo una “relación ambigua” con una mujer en 2012, según la diócesis, lo que lo llevo a apartarse “para no perjudicar” a la institución.
Aupetit dijo que había puesto su mandato en manos del Papa “para preservar a la diócesis de la división que siempre provocan la sospecha y la perdida de confianza”.
“Por supuesto, me molestaron mucho los ataques contra mi. Hoy doy gracias a Dios porque mi corazón esta profundamente en paz” y “rezo -añadió el prelado- por aquellos que puedan haberme deseado mal” y “pido perdón a los que haya podido herir”.
El arzobispo reconoció que tuvo un comportamiento “ambiguo” con una mujer aunque siempre negó que hubiera tenido relaciones sexuales con ella.
Las denuncias de abusos en la Iglesia francesa
La renuncia de Michel Aupetit y la defensa del Papa Francisco ocurren cuando una comisión independiente estimara que religiosos abusaron de unos 216.000 menores en el país entre 1950 y 2020.
El Papa aseguró que, por el momento, no leyó el informe y que esperaba que sean los obispos franceses se lo expliquen.