Ambos grupos compiten por recursos y territorio.
La principal diferencia ideológica entre ISIS y el Talibán pasa porque el primero acusa al segundo de basar su legitimidad en una cuestión étnica y nacionalista más que universalmente islámica.
Cuando el Talibán comenzó a negociar con Estados Unidos, aquellos de sus miembros que estaban en desacuerdo con el proceso desertaron hacia ISIS.
En cualquier caso, lo cierto es que el Talibán necesita reaccionar lo más pronto posible contra ISIS ya que no responder de ninguna manera lastimará sus relaciones con actores internacionales.
Este atentado es la primera gran prueba de fuego para el Talibán, que tras haber tomado el control del país en este contexto, deberá demostrar si está a la altura de cumplir lo que prometió: que puede gobernar Afganistán y mantener la seguridad, que puede evitar que el país se convierta en base de grupos terroristas que luego atacan a nivel global.
Eso le prometió el Talibán a China, que le ha extendido una mano al grupo islamista que tomó el poder.
Hay un tema adicional que complica aún más la perspectiva de que el Talibán puede hacer frente a este nuevo foco terrorista:
El grupo que se adjudicó el ataque, ISIS-K, está formado por combatientes que provenien tanto del Talibán afgano como del Talibán paquistaní. ¿Podrá el Talibán identificar quiénes de sus exmiembros conforman este nuevo grupo?