En su presentación, el panel usó testimonios dados a puerta cerrada por algunos de los asesores de mayor rango y confianza de Trump, incluyendo el exfiscal general William Bar, y su yerno y asesor, Jared Kushner. Además, se transmitieron imágenes, algunas nunca antes vistas, de la violencia de ese día, que dejó cinco muertos.
Este jueves los estadounidenses han podido ver, por ejemplo, a Barr declarando ante los investigadores que en tres reuniones con Trump tras las elecciones le explicó que sus acusaciones de fraude no tenían ninguna base, explica ElPeriodico. “Le dije al presidente que era pura mierda”, testificó Barr, que aseguró que esas alegaciones eran “un sinsentido absoluto” y “una locura” y que con ellas estaba causando “gran daño al país”. Han podido ver también a Ivanka Trump, hija y asesora del republicano en la Casa Blanca, declarando ante los investigadores que su respeto a Barr le hizo aceptar que su padre había perdido las elecciones, así como a otros asesores que ratificaron para Trump que no había habido fraude.
El grupo repasará diferentes tramas ilegales que, asegura, fueron diseñadas por el gobierno de Trump para mantenerlo en el poder, explica Infobae.
Trump calificó a la investigación como una "cacería de brujas" sin fundamento y desde su plataforma Truth Social defendió la insurrección y la consideró "el mayor movimiento en la historia del país" para lograr que "Estados Unidos vuelva a ser grande".
"Se trataba de unas elecciones amañadas y robadas, y de un país que estaba a punto de ir al INFIERNO", agregó.
Tras la audiencia, Trump arremetió de nuevo contra el comité en Truth Social, acusándolo de parcialidad y de continuar de forma más determinada con las alegaciones de fraude electoral. El comité "se niega a reproducir cualquiera de los muchos testigos y declaraciones positivos", escribió.
Los republicanos catalogan las audiencias como una estrategia para "distraer" a los estadounidenses de los problemas que enfrentan los demócratas cuando faltan cinco meses para las elecciones de medio término en Estados Unidos. Las encuestas de opinión sugieren que los demócratas pueden perder el control de la Cámara de Representantes e incluso del Senado cuando la nación vote en noviembre.