“Lo que veo es que el desinfectante, que mata [al virus] en un minuto, igual hay una manera de hacer algo así inyectándolo dentro, como una limpieza, porque ves que va a los pulmones. (…) Sería interesante probarlo. Habrá que usar médicos para eso pero a mí me parece interesante”, profundizó Trump.
El Presidente ya ha presentado otros hallazgos intentando confirmar su teoría / expectativa / necesidad de que el virus se desvanezca durante este verano (julio / septiembre), ya que las elecciones en USA son en noviembre.
“Creo que mucha gente va a querer va a salir de repente, gente que no quería salir saldrá”, aseguró sonriente, aprovechando que llegan temperaturas más cálidas y que él propone no temerle al virus.
“Yo soy el Presidente y tú eres un periodista mentiroso”, espetó Trump a un reportero de The Washington Post que le dijo que los estadounidenses siguen estas comparecencias del mandatario para tener información, “no en busca de rumores”.
El director de la Agencia del Medicamento de USA, Stephen Hahn, dijo a la cadena CNN que “no recomendaría a nadie ingerir desinfectante” para tratar de combatir o protegerse de la Covid-19.
Hahn trató de 'explicar' las reflexiones del Presidente: “Son las preguntas normales que cualquier médico esperaría de un paciente después de los datos presentados” sobre los efectos de la luz ultravioleta y los desinfectantes sobre el virus.
Fuentes del Departamento de Seguridad Interior aclararon anoche que no se está considerando tratamientos como los sugeridos por el presidente.
Debe recordarse cuando Trump forzó al director del Centro de Enfermedades Infecciosas, Robert Redfield, a minimizar sus declaraciones sobre la posible virulencia de la próxima ola de contagios en otoño (Hemisferio Norte), justo antes de las elecciones.
Los expertos médicos prefieren ya dejar a Trump todo el protagonismo de sus converencias, a menudo de 2 horas de duración.
Preocupado por su reelección, Trump asume a diario el rol de portavoz de la crisis del coronavirus.
Sin embargo, sólo 28% de los estadounidenses (donde está su masa crítica, cristianos conservadores de raza blanca) tiene en Trump su principal fuente de información sobre la pandemia, según una encuesta de la agencia AP.
Lo que sí se sabe
Cuando el coronavirus SARS-CoV-2 o Síndrome Agudo Respiratorio Severo por Coronavirus 2, ingresa al organismo, el cuerpo inicia la respuesta enviando a los macrófagos, grandes células que absorben al coronavirus y lo degradan
La mayor parte de las veces funciona y el cuerpo derrota a la amenaza, pero cuando estos macrófagos no consiguen neutralizar el avance del virus, las citoquinas avisan que algo va mal, produciendo en el resto del cuerpo una cascada de reacciones para reducir la inflamación que provoca el coronavirus.
Pero la expansión de citoquinas provoca más macrófagos y estos segregan más citoquinas, y así sucede un bucle letal que termina con el sistema inmune totalmente exhausto y el virus avanzando. En los análisis practicados a fallecidos por covid-19 siempre se encuentran altos niveles de ferritina —la proteína que se encarga de almacenar el hierro— y linfopenia (bajo número de linfocitos, los glóbulos blancos que debían combatir al virus en la sangre).
Las evidencias apuntana que las complicaciones respiratorias podrían no ser la causa, sino la principal consecuencia. Así, el campo de batalla no está en los pulmones, sino en la sangre.
Es decir que más que un ventilador se precisa detener antes al SARS-CoV-2.
Otra novedad: los casos graves de esta infección se caracterizan por un estado inflamatorio generalizado muy similar al que sucede en algunas enfermedades reumáticas.
Por ese motivo hay un ensayo clínico en España, financiado por la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, para tratar a los enfermos con ciclosporina A.
Los mecanismos que se ponen en marcha para la defensa frente al agresor son desproporcionados en tiempo o en magnitud. Esto ya había sido informado por Urgente24 como conclusión de investigadores citados por National Geographic: los murciélagos tienen la posibilidad de contrarrestar los coronavirus con reacciones puntuales antiinflamatorias que le permiten su anatomía pero esto no sucede en los humanos.
Entonces la clave consiste en bloquear los canales que habitualmente emplea el virus para amplificar sus consecuencias inflamatorias y perpetuarse. Los artríticos y los pacientes afectados por el coronavirus tienen en común un elevado número de citoquinas que en un momento dado comienzan a infligir daño contra el paciente, y así el covid-19 se convierte en una enfermedad autoinmune.
Esto ya fue advertido por la doctora británica Jessica Manson, del NHS, en una carta a la publicación de ciencia médica The Lancet: "El tratamiento actual de covid-19 es de apoyo, y la insuficiencia respiratoria por síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA) es la principal causa de mortalidad" pero "la mortalidad podría deberse a una hiperinflamación impulsada por el virus".
Manson y otros médicos reclamaban precisamente análisis de sangre para detectar esos niveles altos de ferritina o IL-6 .
Actualmente se inyectan anticoagulantes para evitar los trombos que a menudo aparecen, pero no deja de ser sólo prevención hasta que la severidad de la infección remita.