En España, el coronavirus ya se ha cobrado la vida de 1.002 personas y ha infectado a 19.980, según los últimos datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad. De ellas, un mínimo de 10.502 (52%) permanecen hospitalizadas y, al menos, 1.141 (5,7%) se encuentran graves en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) y 1.585 (7,9%) han recibido el alta médica.
"El incremento de nuevos contagios es menor al 25% de ayer, pero de todas formas hay que tener mucho cuidado con la notificación de casos porque hay variaciones diarias no relacionadas con la incidencia", ha explicado en su rueda de prensa diaria el Director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias, Fernando Simón.
El portavoz de Sanidad ha reconocido que, "en algunas UCI concretas", los criterios de acceso "se tienen que hacer un poco más restrictivos" por la "sobrecarga y la presión" que están viviendo las unidades en los últimos días.
"Habitualmente ya hay criterios restrictivos, aunque obviamente son más laxos que los de ahora", ha matizado. En esta línea, ha anunciado que "los especialistas están ya trabajando" y su departamento está coordinándose con las comunidades autónomas y las sociedades científicas para establecer "unos algoritmos, unos mecanismos o unos criterios lo más homogéneos posibles".
Este viernes también se ha dado a conocer el fallecimiento de un segundo guardia civil por coronavirus, sin patologías previas, tras la muerte de un agente de 37 años que tampoco contaba con dolencias previas. Se trata del agente Francisco Javier Collado Rivas, de 38 años, y que se encontraba destinado en la prisión de Herrera de la Mancha, tal y como ha podido saber este periódico. El oficial ha fallecido en la mañana de este viernes después de ser hospitalizado al agravarse su situación. Llevaba tres días en cuarentena
Hay problemas con la concientización, sin duda. Por ejemplo, 4 detenidos por organizar y participar en una fiesta ilegal en la discoteca de un complejo hotelero de la localidad madrileña de Leganés en plena cuarentena. Los funcionarios fueron alertados por un vecino. La llamada provocó que la Jefatura Superior de Policía de Madrid activara uno de los helicópteros del cuerpo, que sobrevolaba ya la zona y que al acercarse al lugar más concreto detectó una aglomeración de personas en torno a la mencionada instalación.
Tras el aviso de los denominados medios aéreos del instituto armado, varios coches patrulla se presentaron en el lugar para confirmar lo que habían avistado sus compañeros del helicóptero. Cuando hicieron acto de presencia con las sirenas y los distintivos visuales, los jóvenes que habían acudido a la fiesta se dispersaron a toda velocidad. Los policías apenas pudieron retener a 4 personas antes de que huyeran.
Los agentes encontraron restos de comida caliente, numerosas bebidas con hielos e incluso sustancias estupefacientes como cocaína dispersa por todos lados. Las luces estaban encendidas y también había música, lo que hizo pensar a los funcionarios que el evento había congregado a decenas de personas.