En Bérgamo ya no hay lugar en el cementerio
El número de muertos italianos aumenta en 793 en el día más oscuro del brote Covid-19 en el país.
El número de muertos italianos aumenta en 793 en el día más oscuro del brote Covid-19 en el país.
El número total de muertos en Italia aumentó a 4.825: el peor día de muertes desde que comenzó la crisis porque, además, el número de infecciones en el país continuó aumentando a un ritmo rápido: +13,9%, y llegó a 53.578.
Las cifras publicadas mostraron que el número total de casos activos, que sin recuperados y fallecidos, aumentó bruscamente en +12,7%, a 42.681.
El sábado, 2.857 personas estaban en cuidados intensivos, frente a las 2.655 del viernes.
El jueves 19/03, Italia marcó un hito sombrío en su batalla contra el virus al superar a China para convertirse en el país con el mayor número de muertes por el virus Covid 19 en el mundo.
Bérgamo, en Lombardía, es el territorio más afectado de la península italiana.
Una de las consecuencias más terribles de esta enfermedad es que los pacientes tienen que morir solos, porque los hospitales no pueden arriesgarse a dejar entrar a familiares ante el riesgo de contagio.
“Lo que pasa es que los familiares, los hijos, saludan al padre (por teléfono) y le preguntan cómo está. El padre dice que está sufriendo, pero tiene esperanza. Terminada la llamada, muchas veces, después de 3 o 4 horas esa persona muere y debemos llamar nosotros a la familia”, relató a la agencia AP el doctor Luca Lorini, del hospital Juan XXIII.
En Italia, el 10% del personal sanitario está infectado de coronavirus.
El viernes 20/03 se registraron 475 muertes en un solo día, superando al peor día de muertes en China durante su brote.
El sábado, en la región norte de Lombardía, el área más afectada que representa el 47% de todas las infecciones en Italia, un total de 546 personas murieron en las últimas 24 horas.
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A medida que el número de pacientes que requieren cuidados intensivos continúa aumentando, empujando el sistema médico del país en el norte hasta el colapso, el gobierno ha aplicado medidas aún más estrictas para tratar de detener la propagación del virus.
El viernes, el gobierno prohibió los últimos tipos de ejercicios al aire libre en los que los italianos podían participar bajo las medidas de cierre al decidir que ya no se permitían correr y andar en bicicleta. El ejército italiano también ha sido enviado a Milán, la ciudad más grande de Lombardía, para garantizar que se sigan las medidas de cierre.
Más de 223,633 personas fueron inspeccionadas por la policía italiana el viernes en todo el país, con 9,888 personas denunciadas por infringir las medidas de bloqueo y 260 por declaraciones falsas sobre por qué estaban afuera, según el Ministerio del Interior italiano.
En Lombardía no queda ni un solo hospital que no esté desbordado.
Hoy, de nuevo, ha salido una caravana fúnebre con camiones militares desde Bérgamo, la ciudad más afectada, porque ya no tiene espacio en el cementerio para tantos fallecidos a la vez.
El miércoles 18/03 por la noche una larga procesión de camiones blindados del Ejército sacó de la ciudad setenta ataúdes que se acumulaban en el cementerio local, completamente desbordado por la emergencia. Son tantos los muertos que se han registrado en apenas una semana que las funerarias no dan abasto y los féretros se acumulan en los camposantos y en las iglesias, donde no puede oficiarse ningún tipo de ceremonia, tampoco los funerales.
Los hornos crematorios funcionan 24 horas al día, pero su capacidad máxima es de 25 difuntos por jornada. Por eso, las autoridades han pedido a los militares que transporten los féretros hasta otras localidades cercanas que se han ofrecido para incinerarlos. En la provincia, donde vive algo más de un millón de personas, hay 4.305 casos confirmados de coronavirus, según las autoridades, y han muerto cerca de 500, como recogen los medios locales, ya que la administración no ofrece cifras oficiales de fallecimientos por provincias, sino solo por regiones.
La sección de obituarios del diario local L’Eco di Bergamo ha pasado de ocupar una o dos páginas a llenar once en la última semana. El director del periódico, Alberto Ceresoli lo ha definido como “un boletín de guerra”.