Tal como lo reveló el primer revisor general de las cuentas del Vaticano, Libero Milone, la Santa Sede invirtió durante 20 años en esta empresa y, además, fue accionista de Sandoz/Novartis.
¿Qué dice el nuevo Motu Propio?
En esta norma, el Papa exige a todos los empleados de los niveles directivos de la Santa Sede y a todos los que desempeñan funciones de administración activa, funciones jurisdiccionales o de control, que firmen una declaración al momento de la contratación, y después de cada dos años.
En dicha declaración deben testificar no haber tenido condenas firmes, no haberse beneficiado de indulto, amnistía o gracia, y no haber sido absueltos por prescripción. Además, de no estar sujetos a procedimientos penales pendientes o a investigaciones por participación en una organización criminal, corrupción, fraude, terrorismo, blanqueo de capitales de actividades criminales, explotación de menores, tráfico o explotación de seres humanos, evasión o elusión fiscal, precisa The Vatican News.
En suma, debido al escándalo que supone las inversiones en pastillas del "día después", prohíbe expresamente la inversión en paraísos fiscales y en empresas que operen en ámbitos contrarios a la Doctrina Social de la Iglesia. Asimismo, impide a los directivos vaticanos aceptar "regalos u otros beneficios" de un valor superior a 40 euros.