"Si están dispuestos a hacer las paces, no tomarse la justicia por su mano, no continuar con actividades terroristas y se rinden, estamos incluso abiertos a darles un perdón", afirmó Qureshi la semana pasada.
Pocos días después, el presidente del país, Arif Alvi, cuyo cargo es ceremonial, dijo que Pakistán consideraría esa posibilidad para los miembros del TTP que "no han estado implicados en actos criminales", abandonen la ideología talibán y se adhieran a la Constitución del país.
Pakistán es el país que más refugiados afganos acoge y uno de los estados que ha dado mayor cobertura históricamente a los talibanes, explica el diario El País.
El gran drama para Islamabad es el flujo de refugiados afganos
Mientras Pakistán lucha para lidiar con su "filial local" del Talibán, el primer ministro paquistaní, Imran Khan, pidió que se ayude a Afganistán sin que haya controles externos ni se exijan derechos para las mujeres.
Khan aseguró que se siente una víctima y que ha ganado en inseguridad por haber acompañado a Washington en la gestión llevada en Kabul durante las últimas 2 décadas. Aseguró que Pakistán nunca se hubiera embarcado hace 20 años en la guerra de la mano de Washington si él hubiera sido primer ministro porque el precio que han pagado es tener ahora “50 grupos militantes atacándonos”.
"Afganistán no puede estar controlado desde fuera. Tienen una historia. Ningún Gobierno marioneta en Afganistán cuenta con el apoyo de la gente”, dijo el miércoles Khan en entrevista con CNN. “En lugar de controlarlos, deberíamos incentivarlos”, dijo en referencia al grupo.
El lunes, el jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, pidió a Islamabad que no reconociera al nuevo Gobierno de Kabul hasta que no satisfaga lo que la comunidad internacional reclama.
El gran problema para Islamabad pasa por la llegada de refugiados afganos.
Khan asegura que el país no puede recibir más aunque, según testimonios, siguen pasando personas por los pasos fronterizos en distintos puntos del país.
Khan aseguró que había acordado por teléfono cooperar para estabilizar Afganistán con el presidente ruso, Vladimir Putin, pero no así con el estadounidense, Joe Biden, con quien no había hablado desde la toma de Kabul por parte del Talibán porque es un "hombre ocupado".