En estos últimos 3 días hubieron 12 muertos el martes (9/11), 20 ayer (10/11) y, hasta el momento, 6 hoy (11/11).
Las autoridades atribuyen a las pandillas la mayoría de homicidios que ocurren en el país. La Mara Salvatrucha MS-13 y Barrio 18, entre otras, tienen unos 70.000 miembros en El Salvador, más de 17.000 de ellos encarcelados, según las autoridades; y operan a través de homicidios, extorsiones, narcotráfico y otras actividades ilegales.
Además de los 38 muertos, las autoridades reportaron también el asesinato de un pandillero de la MS-13, identificado como Cristian Umaña Díaz, alias "Chimpi". Otros 8 fueron detenidos por la policía nacional -5 supuestos pandilleros del Barrio 18, 2 de la MS-13 y 1 no asociado a ninguna pandilla. Sin embargo, de acuerdo con el diario local El Mundo, ninguno de los detenidos es acusado de homicidio o estar detrás del repunte; si no por los delitos de resistencia, amenazas y agrupaciones ilícitas.
El aumento de asesinados ejecutados por las pandillas estos últimos días puso en entredicho el Plan de Control Territorial que dice el Gobierno de Bukele tener en las comunidades para "controlar" el accionar delictivo de estos grupos y los homicidios.
Esta sería la cuarta alza de homicidios cometidos por las pandillas para elevar los homicidios y crear un ambiente de zozobra en la población en la gestión de Bukele.
El Gabinete de Seguridad ha mantenido en su discurso la supuesta efectividad en la baja de homicidios por parte del millonario plan, pero las pandillas se encargan de desnudar la fragilidad del mismo, ya que siguen manteniendo el control de las comunidades y colonias de acuerdo a diferentes expertos en seguridad.
Investigaciones de diferentes medios periodísticas, como la del Faro, evidenció supuestas negociaciones o acuerdos del Gobierno de Bukele con las tres grandes pandillas (MS-13, 18R y 18S) para bajar los asesinatos. Pero, si hay algún incumplimiento de las autoridades o una nueva exigencia de estos grupos terroristas, vuelven a atacar.
De acuerdo a publicaciones periodísticas, la primer alza que experimentó Bukele fue el 21 septiembre de 2019 donde la pandilla cometió 17 asesinatos en menos de 14 horas.
En abril de 2020, en plena pandemia por coronavirus, las pandillas se activaron y cometieron 23 homicidios, nuevamente estos grupos terroristas dejaron al descubierto la poca efectividad del Plan Control Territorial. En ese repunte de violencia cerró con 51 asesinaros.
En julio del 2020, el boom de violencia que se vivió en El Salvador superó el predio de 3 asesinatos por día que pregona el gobierno.