Ayer, oficiales británicos estimaron que 14 batallones rusos nuevos se dirigían hacia la frontera con Ucrania, contando cada uno de ellos con 800 tropas, que se sumaban a los ya 100 batallones presentes en la frontera (una fuerza considerada capaz de lanzar una invasión).
Según USA y la OTAN, Rusia tiene acumuladas 130.000 tropas cerca de la frontera con Ucrania, en preparación para una posible invasión.
Mientras anuncia la retirada de parte de sus tropas del lugar, Rusia continúa uno de sus mayores ejercicios militares en años en la vecina Bielorrusia (también limita con Ucrania, añadiendo más presión sobre Kiev) y está llevando a cabo ejercicios navales en el Mar Negro.
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El anuncio de la retirada de tropas por parte de Rusia coincide también con la presencia del canciller alemán Olaf Scholz en Moscú para intentar una salida diplomática a esta crisis.
El Kremlin dijo, tras su llegada, que espera charlas "prolongadas" entre el canciller alemán y Vladimir Putin, ya que tienen "varios asuntos que discutir", según reportaron agencias rusas. Otra señal de que la desescalada podría estar llegando.
Reaccionando al anuncio de Rusia, el secretario de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha dicho que este da lugar al optimismo, pero que la Alianza todavía debe ver una desescalada real en el terreno.
"Hasta el momento no hemos visto ninguna desescalada en el terreno, ni siquiera signos de que se reduzca la presencia militar rusa en la frontera con Ucrania, pero continuaremos monitoreando".
Dijo que Rusia había acumulado "fuerzas de combate sin precedentes desde la Guerra Fría".
"Todo está en su lugar ahora para un nuevo ataque pero Rusia aún tiene tiempo para alejarse del borde, dejar de prepararse para la guerra y empezar a prepararse para una solución pacífica", aseguró Stoltenberg.