Tanto Moderna como Pzifer han presentado sus resultados mediante un comunicado de prensa pero aún falta que publiquen el estudio científico completo revisado por sus pares.
Ambas vacunas están construidas en torno a una tecnología conocida como ARN mensajero o ARNm.
A diferencia de la de Pfizer, la vacuna de Moderna no necesita ser guardada en el frío extremo, lo que hace más fácil su distribución.
Los investigadores dijeron que los resultados eran mejores que lo que habían imaginado.
La mitad de los participantes del ensayo recibió la vacuna y la otra mitad una inyección de agua con sales como placebo.
El primer análisis se realizó tras detectar 95 infecciones sintomáticas. 90 de ellas fueron en el grupo que no había recibido el medicamento real.
“Lo más importante es que solo 11 de las 95 personas que enfermaron sufrieron una forma grave de covid, con hospitalización y problemas de respiración. Y los 11 estaban con el placebo. Esto sí que no lo esperábamos ni en nuestros sueños”, dijo Juan Andrés, director técnico de Moderna, al diario El País.
El estudio de Moderna incluye a 7000 personas mayores de 65 años y a otras 5000 menores de esas edad pero con enfermedades crónicas vinculadas a un mayor riesgo de Covid grave, como la diabetes, la obesidad y las patologías cardíacas.
El 42% de los participantes son de grupos de riesgo.
La vacuna de Moderna requiere 2 dosis, espaciadas en 28 días, y en USA costará unos US$ 25.
En las próximas semanas, la compañía solicitará a las autoridades permiso para su uso de emergencia.
La empresa tiene previsto fabricar 20 millones de dosis este año.
Planea producir entre 500 y 1000 millones de dosis en 2021, que hará circular a través de 2 cadenas de suministro: una en Estados Unidos y otra en Europa.