El tercer caso es el de Natalya Lebedeva, quien tenía 48 años. Jefa del servicio médico de emergencia en Star City, la principal base de entrenamiento para los cosmonautas de Rusia, quien murió en el hospital el 24/4 tras una caída. Algunos informes, indica el portal Vox, indican que ella podría ser quien trató al "paciente cero" en Moscú (el primer caso registrado de coronavirus). El 20/4, fue hospitalizada en el Centro Clínico Científico Federal de Moscú. 4 días después, cayó por la ventana de un 6° piso y murió al instante, apunta Vox. El hospital de la Agencia Federal de Medicina Biomédica, que dice que Lebedeva estaba siendo tratada por sospecha de coronavirus, dijo que la médica murió en "un trágico accidente", sin dar más detalles.
Vox consultó a expertos en Rusia qué podría estar pasando y presentaron teorías distintas.
El Dr. Vasiliy Vlassov, epidemiólogo en la Higher School of Economics de Moscú, cree que se trató de suicidios, que reflejan el nivel de presión bajo el que están trabajando los médicos en medio de la pandemia del COVID-19. En la misma dirección apuntó Judy Twigg, experta en el sistema de salud ruso de la Universidad de Virginia Commonwealth. Dijo que los 3 casos tienen "intenso estrés" en común, por la falta de equipamiento de protección para el personal en los hospitales donde ellos trabajaban o porque se enfermaron ellos mismos. La explicación es reforzada por el diario ruso Moskovsky Komsomolets, que citó a algunos colegas de Lebedeva diciendo que ella había sido acusada de contagiar a sus subordinados, lo que podría haberla llevado al suicidio.
Alina Polyakova, presidenta del Centro para el Análisis de la Política Europea, no desacarta que se hubiese tratado de asesinatos. "No estaría sorprendida si los servicios de seguridad estuviesen invoucrados, enviando un mensaje para mantener el silencio durante la crisis." Sin embargo, Polyakova no tiene pruebas que sustenten la teoría y muchos podrían acusarla de conspiranoia. "No es una teoría conspirativa", tuiteó Toomas Hendrik Ilves, presidente de Estonia de 2006 a 2016, agregando que las "defenestraciones son una practica de larga data" (defenestrar es el acto de tirar a alguien por la ventana).
Una tercera teoría apunta a que podría haberse tratado de accidentes. Es posible que los hospitales en Rusia estén tan sobrepasados, por la pandemia del COVID-19, que los profesionales sufrieron accidentes simplemente por estar cansados y sobreexigidos.
Al otro lado del mundo, llamó la atención lo que sucedió al médico chino Bing Liu, quien trabajaba en la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos, y había logrado grandes avances en la investigación para una vacuna contra el COVID-19. Liu fue asesinado a los tiros en su casa de Pensilvania el sábado.
"Bing estaba a punto de hacer hallazgos muy significativos para comprender los mecanismos celulares que subyacen a la infección por SARS-CoV-2 y la base celular de sus complicaciones", dijo Ivet Bahar, jefe del departamento de biología computacional y de sistemas en la Facultad de Medicina de Pittsburgh.
Según la prensa local, la Policía cree que el doctor Liu fue disparado por otro hombre, identificado más tarde como Hao Gu, de 46 años, de Pittsburgh, quien tras supuestamente disparar a Liu se subió a su coche, los estacionó a 100 metros de Charlemagne Circle y se suicidó.
"No hemos encontrado evidencia de que este trágico evento tenga algo que ver con su empleo en la Universidad de Pittsburgh, cualquier trabajo que se realice en la Universidad de Pittsburgh y la actual crisis de salud que afecta a los Estados Unidos y al mundo", dijo en un comunicado el sargento de policía Brian Kohlhepp, quien añadió que el móvil del crimen tiene que ver con una "longeva disputa" relacionada con una relación personal. La declaración no pudo contener la sospecha conspirativa que echó a andar por redes y algunos medios: que el asesinato de Liu hubiese tenido algo que ver con sus investigaciones sobre el coronavirus.