"Él tenía miedo", explica Mary en su libro The Reckoning, al que tuvo acceso el diario The Guardian.
La sobrina del expresidente (están en muy malos términos entre ellos) dice que reconoció la expresión de dolor en el expresidente porque es la misma expresión que había visto en ocasiones en su abuela.
"Haciendo su mejor imitación de Mussolini, sacó su máscara en una muestra de macho invulnerable. Apretó los dientes y sacó mandíbula, como hacía mi abuela cuando se estaba comiendo la ira o reprimiendo el dolor. En Trump, la vi a ella".
"Tengo asma", prosigue Mary Trump, "así que me doy mucha cuenta de cuando a alguien parece costarle respirar. Él estaba dolorido, tenía miedo, pero nunca le iba a admitir eso a nadie, ni siquiera a sí mismo. Porque, como siempre, las consecuencias de admitir la vulnerabilidad le daban mucho más miedo que ser honesto".
Según el diario The New York Times, Trump estuvo mucho más grave de lo que la Casa Blanca llegó a admitir, con bajo nivel de oxígeno en sangre y un problema pulmonar asociado a la neumonía. Algunas autoridades temían que necesitara un ventilador.
Mary es una de las críticas más férreas del expresidente. Dice que no lo quiere. Además, contó que el padre de Trump, Fred, era un "sociópata".