Tal fue el impacto que después de asegurar reiteradas veces que no estaba dispuesto a renunciar, el gobierno de Piñera decidió embarcarse en una Reforma Constitucional y un referéndum que iba a tener lugar en abril de este año pero con la llegada de la pandemia fue movido para el próximo 25/10. En tanto los partidos políticos siguen impulsando sus ideas de cara a una nueva Constitución.
De acuerdo a lo que se puede leer desde los medios locales y basándonos en la descripción que hizo el periodista Daniel Alarcón en su artículo en The New Yorker, las calles están destruidas en algunas partes y las paredes plagadas de mensajes de odio hacia el sistema y específicamente al gobierno de Piñera. Claro que el coronavirus llegó a la sociedad en un momento donde la olla estaba al borde del colapso y no se aguantaba una presión más. Lo que por supuesto trajo sus consecuencias.
Aunque Piñera aprovechó la situación para demostrar que podía cuidar a Chile. “Desde el momento en que supimos de la aparición de este nuevo virus, tomamos todas las medidas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud y las que consideramos necesarias para proteger la salud de nuestros compatriotas”, explicó el presidente. Al principio todo funcionaba para el gobierno de centro derecha ya que habían asegurado casi 900 respiradores.
Pero los casos seguían creciendo a pasos agigantados. Aunque el sistema sanitario se mantenía estable sin colapsar como en algunos países vecinos. Fue la respuesta económica del gobierno lo que reavivó los enfrentamientos con la administración de Piñera. “No hay contradicción entre proteger la salud y la vida de las personas y proteger sus trabajos, sus ingresos y su calidad de vida", dijo el presidente cuando comunicó la reapertura de la economía. Y estallaron otra vez los reclamos. Esto pasó al Congreso y la asistencia social acabó siendo la que el partido de Piñera aceptaba.
En tanto el porcentaje de aceptación de Piñera seguía cayendo al igual que la condición de la economía a nivel global y nacional. Al mismo tiempo las encuestas predicen una victoria para una nueva convención constitucional. Una victoria para la izquierda chilena.