En tanto, la estatal TV Cultura y la cadena CNN Brasil informaron que se trató de un suicidio, un desenlace sin vinculación con el ensayo clínico de fase 3 de la vacuna contra el coronavirus que se realiza en Brasil.
Anvisa, según Covas, recibió todas las informaciones el 6 de noviembre, como ocurre habitualmente cuando sucede algún "efecto adverso grave" en los más de 10.000 voluntarios de la Coronavac, pero la agencia respondió en la noche del lunes con un comunicado oficial suspendiendo los test.
"La solución a esta decisión es reiniciar los ensayos rápidamente, ya que fueron ofrecidos todos los detalles del caso en forma minuciosa conforme los procedimientos. Estamos perplejos y con indignación", dijo Covas al hablar con los medios en la sede del Instituto Butantan.
La medida será por tiempo indefinido, hasta esclarecer las causas del deceso. Este tipo de suspensión está previsto por la normativa de agencia de salud y es parte de los procedimientos establecidos en los estudios clínicos que se llevan a cabo en Brasil.
En total, desde finales de julio, 9.000 profesionales del sector sanitario se ofrecieron como voluntarios para participar en la fase final de los ensayos clínicos de la vacuna Coronavac, desarrollada por el laboratorio chino Sinovac Biotech.
En ese entonces, el gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, aseguró que en caso de que funcione la vacuna, la fabricación comenzará en Brasil a principios de 2021. "Si tiene éxito, como esperamos tener, la vacuna será producida en el Instituto Butantan a comienzos del próximo año con más de 120 millones de dosis", destacó. "Tenemos una expectativa optimista y razonable de que lo vamos a conseguir"
Semanas atrás, el ministro de Sanidad del país vecino, Eduardo Pazuello, anunció la compra de millones de dosis de CoronaVac, que será producida también por el Instituto brasileño Butantan.
Sin embargo, el Presidente de la Nación, Jair Bolsonaro, desacreditó las declaraciones del funcionario. "El pueblo brasileño no será conejillo de Indias de nadie", afirmó el mandatario en las redes, donde reiteró que Brasil no comprará la vacuna de China.
"Para mi Gobierno, cualquier vacuna, antes de ser administrada a la población, debe de ser comprobada científicamente por el Ministerio de Salud y certificada por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa)", añadió Bolsonaro.
"A pedido del PT y la oposición, el ministro Ricardo Lewandowski, del STF, determinó que Anvisa, en 48 horas, brinde explicaciones más profundas sobre la actual etapa de pruebas en la que se encuentra Coronavac", informó la oposición brasileña.