López Obrador respondió al arresto de Cienfuegos comprometiéndose a erradicar la corrupción militar.
Pero los líderes del Ejército con quienes el Presidente ha acordado limitar a los cárteles, podrían terminar ahora marginados de los principales nombramientos en la seguridad del Estado, dicen funcionarios.
Antes de la detención de Cienfuegos, crecía la especulación de que López Obrador nombraría a un general para reemplazar al secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, quien ha señalado su intención de postularse para gobernar el estado norteño Sonora en 2021.
“Esto cambia las reglas del juego”, dijo un funcionario de alto rango de la policía mexicana, quien habló con la revista Proceso bajo condición de anonimato.
López Obrador tendría que “pagar un alto precio político” para poner una figura militar a cargo del organismo civil, agregó.
López Obrador respaldó rotundamente el viernes al sucesor de Cienfuegos al frente del Ejército y a su homólogo en la Marina, diciendo que los había investigado personalmente y garantizado su honestidad.
Algunos generales han sido encarcelados por cargos de drogas anteriormente. Pero el arresto del exjefe militar por parte de una potencia extranjera es un duro golpe para el prestigio de una institución que se ha enorgullecido de ser el principal garante de la estabilidad del país.
La grabación
Una grabación en poder de la Administración Federal Antidrogas (DEA, por sus siglas en inglés) de una conversación telefónica entre el general Salvador Cienfuegos Zepeda con presuntos líderes de una organización del crimen organizado, es la prueba central del gobierno de USA para acusar de narcotráfico y lavado de dinero al exsecretario de la Defensa Nacional (Sedena).
A principios de 2020 funcionarios del Departamento de Justicia estadounidense confiaron a Proceso y a The Wall Street Journal la existencia de la “Operación Padrino”, tal como bautizaron a la investigación por narcotráfico contra Cienfuegos.
“Contamos con una grabación interceptada que implica directamente al general (mexicano) con el tráfico de drogas”, expusieron en su momento fiscales federales.
Por tratarse de una investigación en curso, los fiscales pidieron a ambos medios no publicar en ese momento que la DEA tenía en la mira al general Cienfuegos. Advirtieron que hacerlo podría implicar acciones legales contra los reporteros por “obstrucción de justicia”, pues difundir detalles de un expediente judicial sellado puede derivar en complicidad con el acusado ya que se le alertaría sobre las imputaciones en su contra.
La pesquisa sobre las supuestas relaciones de Cienfuegos data de hace por lo menos 10 años o más cuando el militar estaba asignado a la IX Región Militar en Acapulco, Guerrero, y se corrobora con imputaciones recientes en el periodo 2015-2017, cuando fue secretario de Defensa durante el gobierno de Enrique Peña Nieto.
Un alto funcionario de la DEA, quien pidió no revelar su nombre debido a que se trata de una investigación en curso, informó que en la investigación “Operación Padrino” está incluido el caso del exfiscal Édgar Vieytia, detenido en USA, uno de los implicados en hechos de corrupción cometidos por una facción de los Beltrán Leyva identificada en el proceso al exgeneral con el nombre “Cártel H2”.
Peña Nieto
El presidente López Obrador señaló que la investigación del gobierno estadounidense exhibirá sí el exsecretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, actuaba solo o le informaba al presidente Enrique Peña Nieto.
“(¿Qué responsabilidad tiene el ex presidente Peña Nieto en todo esto?) es lo que va a ir saliendo de la investigación, es lo mismo de lo de García Luna si actuaba solo, por decisión propia, o si informaba, si había, vamos a decir contubernio, si había complicidad, en el caso de García Luna con Felipe Calderón, y en este caso el general Cienfuegos con el presidente Peña Nieto, pero eso es parte del juicio, no debemos de adelantarnos”, indicó.
López Obrador expuso que las detenciones del exsecretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, y del exsecretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, demuestran el grado de descomposición de los gobiernos anteriores.
“Lo que sin duda está mal es que dos importantes funcionarios de México que tiene que ver con la seguridad del país están detenidos en Estados Unidos acusados de vinculación con el narcotráfico, eso es muy grave, y es una señal inequívoca de la crisis de la decadencia del régimen que afortunadamente ya está por acabar, aunque todavía estamos en un proceso de transición, en donde lo viejo no termina de morir, y lo nuevo no termina de nacer”, señaló.