El manejo de la pandemia que lideró Mañalich, a juicio de parlamentarios, gremios y hasta ministros de gobierno, se hizo insostenible, luego de que la estrategia adoptada por él, a contrapelo de lo que expertos y alcaldes le señalaban desde el inicio, se fue complicando con el correr de los días tras el comportamiento de las cifras de contagios y decesos.
Aquí el relato de la web El Mostrador:
“Es mi deber republicano dar un paso al costado”, señaló Jaime Mañalich tras dejar la jefatura del Ministerio de Salud. No fueron palabras a la rápida entregadas a la prensa, fue un discurso de cierre de su periodo, que hasta incluyó la instalación de un podio en el patio de La Moneda. El ex ministro repasó las medidas tomadas durante su periodo en el Minsal y ante la pandemia de la COVID-19. Reiteró que ha contado con el apoyo del Presidente Sebastián Piñera para cada medida tomada y recalcó, que la decisión de dejar el cargo fué de él: “He llegado al convencimiento de que esta nueva etapa requiere un nuevo liderazgo”, consignó en su discurso, entregado a la prensa antes de que el nuevo ministro, Enrique Paris, diera sus primeras palabras a cargo de la cartera.
Una despedida poco habitual para un ministro saliente, pero, “Mañalich no era cualquier ministro”, destacan en el interior del oficialismo. El ex jefe de la cartera de Salud es miembro del núcleo duro del piñerismo, un intocable, condición de la que estaba al tanto, y a la que se le atribuye en parte la soberbia que tantas complicaciones trajo a su labor incluido el primer gobierno donde cumplió los cuatro años como jefe de salud.
(...) Mañalich, con el correr del tiempo había logrado llenar en parte el vacío que había dejado el ex ministro Andrés Chadwick, de esta manera, se había transformado en un escudo protector del jefe de Estado, capaz de blindarlo y desviar la atención, pero no sólo aquello, además había logrado darle una dirección política al gobierno, lo que se terminó por transformar en un necesario bastón de apoyo para el Presidente Piñera.
Pero nadie es imprescindible, se escuchó decir a un miembro del oficialismo, y lo que finalmente terminó por quebrar la inmunidad con la que Mañalich acostumbraba a caminar, fue la pérdida de confianza de una parte importante de Chile Vamos, que terminó por quitarle el piso luego de verse “tan sorprendidos como todos” por la diferencia en la cifra de fallecidos que se entregaba a nivel local, y la que se enviaba a la OMS, y que ellos no manejaban. “Se siente como si nos engañaran a todos”, sensación transversal en los partidos de gobierno, salvo en la UDI, en donde no vieron con buenos ojos este cambio en uno de los momentos más críticos de la pandemia. (...)".
En tanto, The Clinic afirmó:
"Fuentes de La Moneda marcan como primera señal de su salida, la polémica frase sobre el derrumbe de su castillo de naipes, señalada por el ahora ex ministro en su reporte diario del 26 de mayo. Por esos días, explica una alta fuente de gobierno, fue que Mañalich habló con el presidente Piñera para manifestarle que era mejor abandonar su cargo, asunto que el mandatario habría asentido, pero sin precipitar un cambio de gabinete inmediato.
La última de estas señales -agregan desde La Moneda- fue la ausencia del ministro en la entrega del reporte diario del viernes 12, un día antes de su salida, en la cual estuvieron el ministro de Ciencias, Andrés Couve, y el subsecretario de Redes Asistenciales, Arturo Zúñiga.
En el diseño que La Moneda ya venía implementando, se estableció que Mañalich no saliera en medio del ajuste de gabinete que se realizó hace más de una semana, el 4 de junio pasado. Según explican en el gobierno, la idea no era mezclar las polémicas que provocaría la salida del ministro de Desarrollo Social, Sebastián Sichel -asunto que se habría gestado en torno a los roces y equilibrios entre partidos del oficialismo- con algo tan distinto como la salida de un ministro que todavía goza de una buena relación con Piñera y que había errado en las directrices tomadas para esta enfermedad.
La salida de Mañalich no estuvo exenta de particularidades. A diferencia de los cambios de gabinetes, el exministro tuvo la opción -preparada, con podio y audio oficial- de realizar un último discurso, ya fuera de la cartera de Salud, en el Patio de los Naranjos de La Moneda. Según afirman en el gobierno, fue el propio Mañalich quien lo pidió, concesión que Piñera visó en señal de agradecimiento y cariño personal.
Hubo otro gesto. Que también es un señal de que la salida del ministro estaba conversado. Antes de que se produjera el cambio de gabinete, el presidente Piñera se reunión en un despacho con Mañalich y con su reemplazante, Enrique Paris.
Conversaciones previas
A las 12.10 de este sábado 13 de junio, la vocera Karla Rubilar llegó a La Moneda para integrarse a la ceremonia del cambio de gabinete. Para ella ha sido duro, explican en Palacio. Mañalich, con quien ha sostenido discrepancias en el último tiempo, es una persona cercana a Rubilar, a quien ella le ha agradecido hasta el cansancio que le salvara la vida al detectarle a tiempo una complicada enfermedad. Según explican testigos de la ceremonia de este sábado, una vez hecho el cambio de ministro de Salud, la vocera -sin poder abrazar a Mañalich producto de la distancia social obligatoria- le dijo en privado, en una sala aparte: “Te quiero mucho, con el alma”.
Mañalich sabía desde hace un mes, cuando habló con Piñera, que salir de su cargo era mejor para el manejo de la pandemia. Aunque, fiel a su estilo, el entonces ministro respondía con un “estupendo” cada vez que se le preguntaba cómo estaba, con el mandatario hablaron -explica una persona que estuvo presente en esa reunión- de la polarización que en la ciudadanía y en el mundo político provocaba su figura, de que el ministro se sentía desgastado con todo esto, y de que existía un costo familiar importante en su labor producto de no poder estar con su familia por el riesgo a contagiarlos.
Las fuentes consultadas por The Clinic explican que el acuerdo nacional a través del cual el Presidente espera contar con todas las fuerzas políticas, no fue gravitante en la salida de Mañalich. Sin embargo, algunas fuentes sí afirman que Piñera se tragó un costo importante en haber liderado la “nueva normalidad” que se quiso implementar en abril, asunto considerado como uno de los errores garrafales del manejo de la pandemia y que podría acarrear costos judiciales en el futuro.
Subsecretarios
Durante la mañana de este sábado 12 de junio, minutos previos a la salida oficial de Mañalich, al interior de Palacio daban por seguro que el ministro se iría con la persona de su mayor confianza en el ministerio: el subsecretario Arturo Zúñiga.
Sin embargo, el mismo encargado de Redes Asistenciales se preocupó de desactivar esa posibilidad al señalar a la Segegob que no era así. Sin embargo, en el Minsal y en el resto del gobierno afirman que Zúñiga se quedaría en su cargo por un periodo mientras el nuevo ministro de Salud, Enrique Paris, conforma su propio equipo.
Del mismo modo, la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, no goza de una evaluación a toda prueba. Si bien en el oficialismo agradecen su ponencia mediática -es clara, precisa y técnica- críticos de su gestión afirman que ella no logró contener las críticas y su destreza política ha sido catalogada como precaria.
La apuesta por Paris
La llegada de Paris, en tanto, no fue una sorpresa para quienes han seguido de cerca las conversaciones sobre los cambios en el Minsal. “Siempre estuvo en la banca”, dice otra alta fuente de gobierno. Y detallan que su arribo se traducirá en un cambio de estrategia o directrices nuevas para aplacar la crisis de salud, más que en una continuidad de la gestión de Mañalich.
Así es como, públicamente, ya se habla de “nueva etapa”, la que ha sido bienvenida por figuras del Colegio Médico como Izkia Siches y José Miguel Bernucci, quienes se han mantenido en la vereda de la crítica contra Mañalich desde el inicio de la crisis.
Sin embargo, en la oposición no hay indicios de dejar pasar la posibilidad de que al ministro Mañalich se le atribuyan responsabilidades políticas o judiciales por su gestión. Más aún luego de haber reconocido que su estrategia era un castillo de naipes que se cayó. Ya incluso se escucha la idea de que se levante una acusación constitucional contra el exministro."