Los primeros resultados de la segunda vuelta de los comicios municipales en 57 ciudades de Brasil, entre ellas San Pablo, Río de Janeiro, Porto Alegre, Recife Fortaleza, Goiana, Joao Pessoa, mostraron que el intendente de la ciudad de San Pablo, Bruno Covas, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), fue reelegido en el balotaje con casi 60% de los votos contra 40% del izquierdista Guilherme Boulos, del Partido Socialismo y Libertad, escrutado 93,6% de los votos.
Así, el PSDB del ex presidente Fernando Henrique Cardoso confirmó su hegemonía en la capital más importante de Brasil y posiciona al gobernador derechista Joao Doria como un presidenciable del espacio no bolsonarista como candidato para las presidenciales de 2022.
Mientras tanto, el intendente de Río de Janeiro, Marcelo Crivella, candidato del presidente Jair Bolsonaro, perdió la posibilidad de su reelección ante el nuevo alcalde electo, Eduardo Paes, del derechista Demócratas, escrutado 88%.
En Recife, capital de Pernambuco, Joao Campos, de 26 años, del Partido Socialista Brasileño, fue electo intendente con 54% de los votos contra 44% de su prima, Marilia Arraes, del Partido de los Trabajadores.
En tanto, el izquierdista Edmilson Rodrigues, del Partido Socialismo e Libertad (PSOL), fue electo con una alianza de todo el espacio progresista alcalde de Belém, capital del estado amazónico de Pará, derrotando al bolsonarista Everaldo Eguchi, según el tribunal electoral.
En Vitória, capital del estado de Espirito Santo, en la región sudeste del país, el bolsonarismo logró la intendencia de la ciudad con el comisario Lorenzo Pazolini, famoso por haber invadido hospitales durante la pandemia para verificar la existencia de pacientes con Covid-19.
A todo esto y seguramente sin buen humor el Presidente Brasileño se reunirá de manera virtual con su par Alberto Fernández para descongelar las relaciones diplomáticas entre Argentina y Brasil.
Es la primera vez desde que llegó a la Casa Rosada que el Presidente compartirá una agenda oficial con su colega brasileño tras profundas desavenencias vinculadas a la situación en Venezuela, el rol de la OEA y la crisis institucional en Bolivia.
El encuentro remoto entre ambos mandatario apunta a rendir tributo a la reunión histórica que mantuvieron Raúl Alfonsín y José Sarney hace 35 años en Foz de Iguazú como paso previó a la creación del Mercosur. En esa época todavía signada por hipótesis de conflicto entre Argentina y Brasil, Alfonsín y Sarney decidieron encontrarse en la frontera de ambos países y avanzar en un foro regional que debería incluir además a Paraguay y Uruguay.
Alberto Fernández tiene profundas diferencias ideológicas con Bolsonaro. No comparte su mirada sobre la crisis en Venezuela, el papel institucional de la OEA, la elección de un presidente estadounidense en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la importancia del tratado de París sobre Cambio Climático.
Bolsonaro también tiene asimetrías ideológicas con Alberto Fernández. Considera que lidera un gobierno populista, que intenta mantener en el poder a Nicolás Maduro pese a la crisis social y política de Venezuela y que detenta una posición alejada de la realidad cuando defiende al multilateralismo y el tratado de París.
Desde esta perspectiva de las relaciones exteriores, Alberto Fernández ya avanzó un casillero después de almorzar con Luis Lacalle Pou en la Estancia Anchorena. El presidente de Uruguay jugaba en tándem con Bolsonaro -respecto a la OEA y Venezuela- y ahora existe el compromiso entre ambos mandatarios de coordinar mejor la agenda del Mercosur.
De todas maneras, Alberto Fernández y Bolsonaro deberán hacer un esfuerzo mañana para poner entre paréntesis sus diferencias ideológicas y personales. Hace más de un año que se enfrentan a la distancia, y ese pasado imperfecto es difícil de obviar en un primer encuentro que se hará de manera remota.