En principio el plan no tiene fecha de inicio para la inmunización y el gobierno prevé suministrar en un primer momento 108 millones de dosis para 51 millones considerados dentro de grupos prioritarios -poco menos de un cuarto de los 212 millones que viven en Brasil.
En la primera de las cuatro fases se inmunizará a 14 millones de personas, entre ellos a trabajadores de la salud, personas mayores de 80 años e indígenas. En las etapas siguientes se pretende alcanzar a 51,6 millones de habitantes, incluyendo a mayores de 60 años, personas con comorbilidades, profesores y miembros de las fuerzas de seguridad. Nada se prevé sobre el resto de la población.
Frente a la crítica de no tener una fecha estipulada para el comienzo de la campaña de vacunación, el gobierno sostuvo a que esto se debe a que ninguna vacuna fue aprobada por la agencia sanitaria Anvisa.
Otro motivo de descontento es el hecho de que en el documento no se consideró la vacuna Coronavac de origen chino que se está produciendo en Brasil en asociación con el Insitituto Butanan. Esta misma es la que rechaza Bolsonaro pero que ya ha sido elegida por los gobiernos de Chile, Indonesia y Turquía. Dicha vacuna se considera una excelente opción para países en desarrollo, ya que es mucho más barata que la vacuna Pfizer y no tiene que ser almacenada en temperaturas tan bajas. Incluso, Pazuello había apoyado la compra de 46 millones de dosis de Coronavac pero, ante el negacionismo de Bolsonaro, tuvo que cancelar el pedido horas más tardes.
El presidente brasileño firmará este martes 15/12, la Medida Provisional con la garantía del liberar R $ 20 mil millones para la compra de vacunas contra el Covid-19.
Sin embargo, la aplicación de una dosis contra el Covid-19 será optativa en Brasil. "No es obligatorio. Tendrá que firmar el descargo de responsabilidad si desea tomarlo. Pfizer es muy claro en el contrato: 'No somos responsables de los efectos secundarios'. Hay personas que quieren tomarlo, así que tómalo. La responsabilidad es tuya. Para aquellos que están físicamente bien, no tienen que preocuparse demasiado. La preocupación son los ancianos, que tienen la enfermedad”, dijo Bolsonaro. La encuestadora Datafolha reveló anteayer que la proporción de brasileños que eligen no querer vacunarse crece significativamente. El 22% de los encuestados dijeron no lo hará, porcentaje que era del 9% en agosto.