En este contexto, Bolsonaro anunció ayer (02/08) que no participará de la cumbre regional sobre la crisis de los incendios en la Amazonia que se realizará el próximo viernes en Leticia, Colombia. Según informó su portavoz el mandatario debe someterse esa misma semana a una nueva cirugía de abdomen en San Pablo, por la puñalada recibida durante la campaña electoral de 2018 y deberá permanecer en reposo por 10 días.
Políticas ambientales de la administración Bolsonaro:
Proteger el medio ambiente nunca fue prioridad para el gobierno de Jair Bolsonaro. Desde sus inicios recortó el presupuesto de fiscalización ambiental, en especial, el del Instituto Brasileño de Medio Ambiente –el IBAMA– que tiene un papel central en controlar la deforestación y el contrabando de madera y biodiversidad. Además despidió a Ricardo Galvão, el presidente del INPE, otro órgano federal de control. Bolsonaro y su ministro de Medio Ambiente criticaron los métodos que ya señalaban una alta incidencia de la devastación de los bosques. Galvão, defendia los métodos que la NASA reconoce como eficaces.
El Acuerdo de París también le ha valido varias criticas al mandatario brasileño, en su momento felicitó a Trump por abandonar el Acuerdo y expresó su deseo de "explotar" la Amazonía brasileña junto a Estados Unidos. El mandatario sudamericano también dijo que respetaría el Tratado si se asegura que esto no signifique ceder la soberanía a las naciones indígenas ni la jurisdicción internacional sobre el Amazonas.
Por otro lado, los expertos afirman que la deforestación de la selva amazónica en Brasil se aceleró en el mes de mayo a la tasa más rápida en una década, según datos de un sistema sateéital de alerta temprana, porque madereros ilegales aumentaron su actividad alentados por protecciones ambientales menos rígidas bajo la presidencia de Jair Bolsonaro.
Alemania y Noruega fueron grandes aportantes del Fondo Amazonia, el principal tributo financiero internacional para apoyar la protección de la Amazonia, pero suspendieron las donaciones por las acusaciones de malversación económica por parte de Ricardo Salles, el ministro del Medio Ambiente. A partir de esto, los gobernadores de la región amazónica se vieron obligados a buscar directamente a países extranjeros para garantizar el mantenimiento de la ayuda externa.
Los incendios en el Amazonia demostraron que los expertos estaban tenían razón. Pero lejos de reconcer su error, Bolsonaro acusó a las ONG ambientalistas de ser las responsables de los incendios, esto generó una gran indignación en la opinión pública y las ONG protectoras del medioambiente tanto a nivel nacional como internacional.
Esta serie de políticas regresivas y acusaciones por parte de la administración Bolsonaro dieron pie a la creación del Frente Parlamentario por la Defensa de la Amazonia en el Congreso nacional de Brasil.
Militarización del Amazonas:
Ante la presión internacional por los incendios forestales y la crisis ambiental desatada, la respuesta de Bolsonaro fue enviar a las Fuerzas Armadas a la región amazónica, mediante el decreto de “Garantía de la Ley y el Orden“ (GLO por sus siglas en portugués). Esta medida prevista en la Constitución para situaciones de “perturbación del orden”- autoriza a las tropas del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea a actuar entre el 24/08 y el 24/09 “en áreas fronterizas, en las tierras indígenas, en las unidades federales de conservación ambiental y en otras áreas de los estados de la Amazonía Legal que requieran acciones preventivas y represivas contra delitos ambientales; y el levantamiento y la lucha contra los incendios”.
Con el GLO el ministerio de Defensa recibió 38 millones de reales (algo más de 8 millones de euros) para llevar adelante la operación. De esta manera, los militares recuperaron el protagonismo del que habían gozado los primeros días del mandato.