Debe recordarse que también cayó el excanciller Francisco Bustillo, quien presentó su renuncia el miércoles 01/11 tras la declaración de la exvicecanciller Carolina Ache Batlle en Fiscalía.
En lugar de Heber asume Nicolás Martinelli, hasta ahora director general de Secretaría del Ministerio del Interior; el cargo de subsecretario será ocupado por Pablo Abdala, quien había dejado la presidencia del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay para dedicarse a la campaña electoral.
Ambos son al Partido Nacional; Martinelli es de la corriente interna Aire Fresco, sector de Lacalle Pou; y Abdala es del sector D Centro.
Al frente de la Cancillería queda el actual ministro de Industria, Energía y Minería, Omar Paganini, quien a su vez es reemplazado por Elisa Facio, hasta ahora directora general de Secretaría del ministerio. Facio es ingeniera de Sistemas y “ha tenido una destacada trayectoria profesional como especialista en ingeniería de software tanto en el ámbito público como privado”, según usu CV divulgado por Presidencia.
El Presidente no mencionó ningún sucesor para el puesto de Lafluf.
Lacalle Pou señaló que las nuevas autoridades asumien el lunes 06/11 y “van a acompañarnos en lo que queda de estos 484 días” que restan del período de gobierno, "que dicho sea de paso, vamos a terminar el último día como el primero, tratando de hacer las cosas que comprometimos a todos los uruguayos”.
A pesar de las renuncias, reclamadas desde la oposición y el oficialismo, Lacalle Pou dijo tener “la intima convicción” de que tanto Heber y Maciel como Bustillo y Ache “no tienen ninguna responsabilidad legal en el otorgamiento del famoso pasaporte” al narcotraficante Sebastián Marcet, quien así pudo fugarse de Dubai.
Ache Batlle declaró en la fiscalía que Bustillo y Lafluf le pidieron que borrara chats y no entregara a la justicia pruebas donde consta que Maciel le había advertido que sabían que Marset era un “narco pesado y peligroso”, y que sería “terrible” que le entregaran el pasaporte, lo que finalmente terminó sucediendo. Marset estaba preso en Dubái por falsificación de documento, fue liberado y pudo salir de ese país con el documento uruguayo.
Según Lacalle Pou, “el pasaporte había que darlo” y “no había otra chance”, “fuera narco o fuera cualquier cosa”. Al respecto, Bustillo sostuvo en Fiscalía que “si se hubiera sabido que era un narcotraficante peligroso, ahí podría caber el famoso artículo 48 [una situación excepcional], pero nadie sabía”.
“Como Presidente de la República, yo tengo la tranquilidad que actuaron acorde a la ley. ¿Nos gusta que un narco tenga pasaporte? Por supuesto que no, pero esa es la ley vigente”.
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