El principal peligro de inhalar o entrar en contacto con estas nubes de vapor lo representan los gases y líquidos ácidos, así como las diminutas partículas de vidrio. Irritan el tracto respiratorio, la piel y los ojos. Las dificultades para respirar son mayores en personas con enfermedades respiratorias preexistentes.
Las consecuencias en el ecosistema
La lava sepulta a todos los organismos que habitan en el ecosistema subacuático, lo que se denomina comunidad bentónica. Algas y moluscos como las lapas mueren, incapaces de desplazarse, también por el efecto de los gases emanados. Algunos peces logran huir, pero otros no.
El flujo de lava enterrará las formas de vida. Pero la subida de temperatura del agua generará otras. En cierto sentido, esa lava vertida al mar actúa indirectamente como fertilizante, pues favorecerá la creación de nuevas algas y nutrientes. Y las cenizas también colaborarán en el proceso. El resultado es que se podrá crear un ecosistema aún más rico.
Por contradictorio que parezca, el volcán de Cumbre Vieja es también fuente de vida y tras su acción la naturaleza desencadena sus propios mecanismos de regeneración.
Las pérdidas materiales
Esta mañana (29/9), el presidente del Gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, dijo en una entrevista radiofónica en la COPE que espera que a partir de ahora, una vez que la lava ha encontrado una vía hacia el mar, se detenga el ensanchamiento de las coladas en tierra, de manera que se contengan los daños que se están produciendo en la isla.
De acuerdo con el diario español La Vanguardia, la lava ha arrasado ya más de 260 hectáreas de tierra en la isla de La Palma. En su paso también ha destruido casi 700 edificaciones, entre las que se encuentran mayoritariamente viviendas, pero también comercios, industrias, plataneras, un colegio o una iglesia. Igualmente han sido dañadas infraestructuras de todo tipo, incluyendo la destrucción de 22 kilómetros de carreteras.
Además, alrededor de 6.000 personas han tenido que ser evacuadas, muchas de ellas han perdido su residencia y otros su trabajo. Para aliviar la situación el Consejo de Ministros de España aprobó ayer (28/9) un decreto que declara a La Palma como "zona gravemente afectada por emergencia de protección civil", también conocida como zona catastrófica.
El decreto incluye una ayuda de 10,5 millones de euros para atención directa a los afectados. Más de la mitad, 5,5 millones, se otorgarán al Ejecutivo canario para la adquisición inmediata de 107 viviendas destinadas a las familias que han perdido su primera residencia. Otros 5 millones tienen como objeto que estas personas puedan adquirir enseres de primera necesidad.