En una votación del año pasado, por caso, la Argentina acompañó la resolución que instó al régimen de Nicolás Maduro a atender las denuncias de Bachelet sobre torturas y desapariciones en el país caribeño, y pidió elecciones "prontas libres e independientes" en ese país, antes del comienzo de negociaciones para lograr una salida democrática al conflicto entre gobierno y oposición con la intermediación de Noruega.
El momento justo
La eventual designación de Argentina para presidir el organismo llegaría en el momento justo, ya que el país fue incorporado al Consejo en 2018, cuando el gobierno de Mauricio Macri y Cambiemos sostenía una fuerte disputa verbal y diplomática con Maduro. Aunque no le tocaba continuar como representante en el próximo período, la acordada baja de Ecuador (que terminará teniendo un lugar en el Consejo de Seguridad de la ONU) le permitirá al país seguir ocupando un asiento por otros tres años, junto a Paraguay y Honduras.
"Hoy reafirmamos nuestro compromiso con la promoción y la protección de los derechos humanos, y asumimos la responsabilidad de seguir aportando iniciativas que eleven los estándares internacionales de protección y contribuyan al desarrollo progresivo del derecho internacional de los derechos humanos", dijo el canciller Santiago Cafiero, a mediados de octubre, cuando la continuidad de Argentina en el consejo quedó confirmada.
Alberto Fernández ONU.jpeg
Alberto Fernández, durante su exposición ante la ONU, en septiembre de 2021.
Hoy, y como correlato de su abstención en distintas condenas contra Nicaragua y Venezuela en foros internacionales, el país recibe el apoyo de Caracas y La Habana para presidir el organismo, en lo que un diplomático del anterior gobierno califica de resultado de un "toma y daca de acuerdos a cambio de apoyos" en este y otros ámbitos de la política exterior. Los demás países de la región que ya acordaron apoyar a Argentina en la votación por la presidencia son Brasil, Uruguay, Bahamas, Bolivia y México.
Más allá de la expectativa positiva que genera en el Gobierno la posibilidad de acceder al cargo, que llegaría a manos argentinas por primera vez, lo cierto es que el carácter rotativo de la elección de sus miembros relativiza el eventual logro Más allá de la expectativa positiva que genera en el Gobierno la posibilidad de acceder al cargo, que llegaría a manos argentinas por primera vez, lo cierto es que el carácter rotativo de la elección de sus miembros relativiza el eventual logro
Lo que viene
En 2022 no faltarán fuertes debates. La presidencia le dará a la Argentina el rol de conducirlos aunque, como sucede con los cuerpos colegiados, ese rol implicará no emitir un voto. En 2022 el Consejo deberá analizar las graves situaciones de derechos humanos en varios países, conducir el examen periódico universal de derechos humanos, y tomar decisiones para avanzar en los temas pendientes de la agenda universal de protección de derechos humanos, incluyendo el apoyo al trabajo que realizan relatores y expertos independientes de diversas temáticas.
El embajador ante organismos internacionales, Federico Villegas Beltrán, un diplomático de carrera, será quien tendrá a su cargo presidir el Consejo si Argentina es elegida.