"Con la mano sobre una Biblia sostenida por su marido, Jackson prestó los dos juramentos que se exigen a todos los nuevos jueces. El presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, le administró el Juramento Constitucional, pidiéndole que jurara 'apoyar y defender la Constitución de Estados Unidos contra todos los enemigos, extranjeros y nacionales'", explica la CNN. "El juez Stephen Breyer prestó el juramento judicial. Leyendo de una tarjeta, Breyer le pidió que jurara 'administrar justicia' y hacer 'el mismo derecho a los pobres y a los ricos'".
Jackson se incorpora a la Corte en un momento muy caliente. Con una mayoría conservadora, el máximo tribunal acaba de anular el fallo que consagraba el derecho constitucional al aborto en Estados Unidos desde 1973 (Roe v. Wade). Los sectores progresistas temen que advengan nuevos retrocesos en términos de derechos ganados; por ejemplo, temen que pudiera correr peligro el matrimonio igualitario. El clima es de mucha tensión: los jueces de la Corte han sido objeto de amenazas de muerte desde la filtración del proyecto de opinión que anticipaba lo que luego se cristalizaría: la anulación del fallo Roe v. Wade, según la CNN.
"Jackson se incorpora a la Corte como su miembro número 116 en un momento de mayor escrutinio del tribunal por sus recientes decisiones y de baja confianza del público estadounidense en el Tribunal Supremo", explica la CNN.
Durante su audiencia de confirmación ante el Senado, Jackson prometió ser justa y parcial como jueza al decidir la ley: "Llevo casi una década como jueza y me tomo muy en serio esa responsabilidad y mi deber de ser independiente. Decido los casos desde una postura neutral. Evalúo los hechos, e interpreto y aplico la ley a los hechos del caso que tengo ante mí, sin miedo ni favoritismos, de acuerdo con mi juramento judicial", dijo en su declaración inicial ante la Comisión Judicial del Senado.
El juramento de Jackson se produjo en el último día de actividad del Supremo hasta octubre y tras la publicación de los dos últimos fallos pendientes por parte de la máxima instancia judicial, explica Infobae. El Supremo autorizó este jueves a Biden suprimir el programa "Quédate en México, una política migratoria instaurada por su antecesor, Donald Trump (2017-2021), que obliga a los solicitantes de asilo a esperar que se resuelva su caso fuera del territorio estadounidense. En su segundo fallo del día y último de este periodo, la máxima instancia judicial de USA falló a favor de limitar la autoridad de la gubernamental Agencia de Protección Ambiental (EPA, en inglés) para regular las emisiones de gases contaminantes emitidos por las centrales eléctricas.