Inclusive el presidente del Brasil dijo que el aumento era una “traición”, y llamó a Comisión Parlamentaria de Investigación para la que, al parecer, ya cuenta con el aval del presidente de la Cámara Baja, Arthur Lira.
”Hablé con Lira hace unos minutos, él está en este momento con los líderes (de los bloques legislativos) y nuestra idea es proponer una CPI para investigar al presidente (de Petrobras, Coelho), a los directores y a los miembros de los Consejos de Administración. Queremos saber si hay algo malo en su conducta“, subrayó Bolsonaro.
Días después de las críticas públicas de Bolsonaro, las amenazas de investigación y la presión, Petrobras anunció la salida de su presidente ejecutivo en un comunicado el lunes 20/06. Bolsonaro ya lo había despedido en mayo y nombró un reemplazo, pero permaneció en el cargo mientras la firma realizaba los procedimientos formales para nombrar a su próximo director ejecutivo.
El diésel subió el 14,26 % luego del anuncio de Coelho, sumado a los incrementos del 8,8 % en mayo y 24,9 % en marzo. Paralelamente la nafta se encareció el 5,18 % lo que se añade a la suba del 18,7 % que había sido implementada en marzo.
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Jose Mauro Coelho, ex presidente de Petrobras.
Petrobras, arma política
Sin embargo, desde la oposición, el Partido de los Trabajadores (PT) acusa a Bolsonaro de urdir una maniobra distraccionista mediante un discurso incendiario contra la firma.
"El gobierno le echa toda la culpa a Petrobras, pero es el accionista mayoritario de la empresa y es el que nombra a su presidente (Ferreira Coelho) y a la mitad de los consejeros (de su dirección) que son los responsables de definir la política de precios", afirmó hoy la titular del PT, Gleisi Hoffmann.
El partido de Lula da Silva plantea que se trató de un show por parte de Bolsonaro con el fin de ganar apoyo popular. El argumento se basa en que en realidad, Petrobras produce petróleo extraído desde Brasil, entonces no necesita “ajustar” sus precios a la inflación internacional.
Además, aunque Jair Bolsonaro culpe a Coelho y a los accionistas de la junta de Petrobras de realizar “maniobras extrañas”, estos funcionarios son nombrados por el propio gobierno.
Recordemos que desde el inicio de su gestión, Jair Bolsonaro propuso la privatización de Petrobras para que no se culpe al gobierno por las fluctuaciones en los precios del combustible. Sin embargo, nunca se llevó a cabo, y es poco probable que cualquier medida relacionada con la privatización ocurra antes de las elecciones.
Sin embargo, con la creación de la Comisión Parlamentaria de Investigación y con el apoyo del Congreso de Brasil, todas las cartas dicen que Jair Bolsonaro estaría dispuesto a intervenir Petrobras para estabilizar los precios hasta el día de las elecciones, el 2 de Octubre.
Marcelo de Assis, jefe de investigación para América Latina de la consultora Wood Mackenzie Ltd, dijo:
Toda la evidencia apunta a una estrategia intervencionista. Esto puede abrir la puerta a precios artificiales y, en el peor de los casos, a la escasez de diésel. Toda la evidencia apunta a una estrategia intervencionista. Esto puede abrir la puerta a precios artificiales y, en el peor de los casos, a la escasez de diésel.
Lula con la ofensiva
A pesar del presidente de Brasil, las encuestas demostraron que el show armado en torno a Petrobras lo terminó de hundir: ayer viernes la Folha de Sao Paulo publicó una encuesta que muestra a Lula da Silva a 19 puntos por encima del candidato a la reelección en la primera vuelta.
Lula da Silva obtuvo un 47% de las intenciones de voto, frente a un 28% de Jair Bolsonaro. Pero lo llamativo de esta encuesta es que Lula tendría alrededor del 53% de los votos válidos: en otras palabras, si la tendencia se mantiene, Lula da Silva podría ser electo presidente en la primera vuelta.
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Las ultimas encuestas muestran a Lula da Silva consolidándose como primer favorito.
Folha de Sao Paulo
Son votos válidos los que excluyen, en términos generales, los blancos y los nulos. Bajo esta métrica, que es la que utiliza la Justicia Electoral para el conteo final de la elección, el presidente Jair Bolsonaro tiene el 32% de las intenciones de voto. Seguido por el tercero en las encuestas, Cio Gomes del PDT con un 10%.
En respuesta a los resultados, Lula tuiteó: “A pesar de un mes de publicidad televisiva y una avalancha de noticias falsas sobre el bolsonarismo en Internet, la nueva encuesta muestra, una vez más, que el pueblo brasileño quiere deshacerse de este trágico gobierno.”
Sin embargo, respecto a la misma encuesta realizada en mayo, Bolsonaro obtuvo un aumento de 1 punto, que podría verse como una victoria teniendo en cuenta la cuestión de Petrobras, sumado a los problemas de este ultimo mes, como el asesinato de un indigenista y un periodista britanico en el Amazonas, y el arresto de su ministro de educación, Milton Ribero.
Por el otro lado, Lula presentó esta semana un plan oficial del gobierno que describe las prioridades si es elegido, incluida una nueva política de precios del combustible, la eliminación de un límite en el gasto del gobierno y un control drástico de la deforestación.
Pero en referencia a la intención de Bolsonaro de privatizar Petrobras, Lula se mostró muy crítico de su rival al afirmar que "podría obligar al presidente de Petrobras a reducir el precio de los combustibles, pero no lo hace para no pelear con los accionistas, que se quedan con su lucro exorbitante".
También sugirió cambiar la política de precios de la petrolera, que actualmente sigue las cotizaciones internacionales del crudo, algo criticado por todo el arco político.
Con eso, se consolida aún más el escenario de polarización entre Lula y Bolsonaro, aumentando la percepción de que el electorado ve la contienda como una segunda vuelta en vez de una primera en esta etapa de la disputa. La cuenta regresiva de 100 días para las elecciones comenzó ayer viernes 24.