Un día antes, Dorsey, había publicado un posteo que decía "Amo a Twitter".
Dorsey, de 45 años, fue co-fundador del sitio de microblogging en 2006, cuando posteó el primer tuit de la historia: "Solo probando mi twttr".
En 2009, fue co--fundador de Square Inc. tras haber sido despedido del máximo puesto en Twitter, para después retornar como jefe ejecutivo de la compañía en 2015.
Dorsey también fue el artífice de una bomba política que se desató cuando Twitter decidió proscribir al expresidente Donald Trump de la plataforma.
Muchos acusaron a la red social de censura. Comenzó la suspensión regular de cuentas y la red social se colocó así en un lugar en el que tiene todas las de perder: el de regulador del discurso público.
Más tarde, Dorsey defendió la movida como "la decisión correcta" pero dijo que expuso de cualquier manera su "fracaso en promover, en última instancia, una conversación saludable".
“Se habla mucho sobre la importancia de que una empresa esté dirigida por sus fundadores. En última instancia, creo que esto es muy limitante, y un singular punto de falla”, escribió Dorsey en su carta de renuncia.
Dorsey dijo que la decisión era suya y le pertenecía, y que era un paso que lo dejaba triste, pero a la vez feliz. “No hay muchas empresas que lleguen a este nivel. Y no son muchos los fundadores que eligen su empresa antes que su propio ego”, indicó.
Dorsey cerró la carta de su renuncia con una posdata en la cual deja su “único deseo” para el futuro de la empresa: más transparencia. “Estoy tuiteando este email. Mi único deseo es que Twitter sea la empresa más transparente del mundo. ¡Hola mamá!”, cierra Dorsey.