Los partidos opositores decidieron no participar en la votación, a excepción del ultraderechista Jobbik, contrario a Orbán pero que en esta cuestión puntual votó a favor.
Lo más polémico de la normativa es que forma parte de un paquete mayor que que incluye otras medidas como la protección de los menores contra el abuso pedófilo. Activistas por los derechos LGBT y ONG's consideran que es perverso que se vincule ambas cuestiones.
La parte de la ley relativa a combatir la pedofilia (introducida en una enmienda constitucional con la que la oposición sí estaba de acuerdo) incluye medidas como la creación de una base de datos de personas condenadas por pederastia accesible al público, o la prohibición de que ejerzan determinadas profesiones.
Los críticos del paquete legislativo lo comparan con una ley rusa del año 2013 que prohíbe la denominada "propaganda gay".
“La pornografía y los contenidos que representen la sexualidad o promuevan la desviación de la identidad de género, la reasignación de sexo y la homosexualidad no deben ser accesibles a menores de 18 años”, dice el texto de la normativa.
En la práctica, explica el diario La Vanguardia, ello implica que programas educativos que aborden cuestiones sobre minorías sexuales y de género, o anuncios publicitarios en esa línea, como uno de la bebida Coca-Cola que representa a una pareja de hombres y que fue objeto de boicot por el partido gubernamental en el 2019, dejarán de estar autorizados.
“Estas propuestas estigmatizarán aún más a las personas LGBT, exponiéndolas a una mayor discriminación en lo que ya es un entorno hostil”, dijo en un comunicado David Vig, director de Amnistía Internacional Hungría.