De acuerdo con el diario francés Le Monde, diez meses antes de las elecciones presidenciales, el partido de Macron es "incapaz de perseguir la 'recomposición política' tan deseada por él jefe de Estado".
Pero parece ser que el inquilino del Elíseo ha estado intentado a toda costa demostrar que los decadente resultados de la segunda vuelta regional no le importan. "No hay voto sancionador, solo ausencia de envidia de regiones y candidatos", cita Le Monde. Ayer (27/6) la abstención alcanzó un récord de 65,42%.
La pregunta en cuestión entonces es: Si Macron puede gobernar sin un partido fuerte, ¿puede soñar con la reelección en 2022? Dentro de LRM algunos desean que la debacle regional sea la posibilidad para un nuevo comienzo, ayudado por la renovación de la junta ejecutiva el 21/7. Y, otros dudan que el peso del partido sea el suficiente para las presidenciales.
Además de LRM y sus aliados actuales, el jefe de Estado cuenta con su "Tour por Francia" para obtener apoyo, ya que le permitiría elaborar un programa y su agenda "sondeando" el estado de ánimo del país y, también, para detectar funcionarios electos que puedan hacer campaña junto a él, explica el diario francés.
Más allá de esta estrategia, Macron también quiere apostar al lema "recuperación y reconstrucción" post crisis sanitaria. Su idea, entonces, es lanzar proyectos a largo plazo, aunque no lleguen a completarse para las elecciones presidenciales del próximo año, para poder proyectar en su segundo mandato y dar la sensación de reforma hasta el final.