Tras su convalecencia en Berlín, el 17/1 de este año, Navalny regresó a Rusia donde fue inmediatamente encarcelado. El 2/2, el tribunal lo sentenció a 3 años y medio de prisión, al hacer efectiva una sentencia suspendida de 2014 que fue calificada de arbitraria por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. La condena se redujo por los 10 meses que el opositor pasó en arresto domiciliario.
La noticia llega al tiempo que 45 países, entre ellos USA y Reino Unido, publicaron un comunicado conjunto llamando a la liberación de Navalny, alegando que su encarcelamiento es ilegal. Asimismo demandan una investigación a su envenenamiento el año pasado y a que las cientos de personas arrestadas en protestas en favor de su liberación sean también liberadas.
En un comunicado leído por Polonia al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas el viernes en Ginebra, los países firmantes dijeron que las acciones contra el líder opositor eran "inaceptables y tenían motivación política."
"Llamamos a que la Federación Rusa libere de manera inmediata e incondicional a Navalny y a todos aquellos detenidos de manera arbitraria e ilegal, incluidos quienes lo están por haber ejercido sus derechos a la libertad y a la reunión pacífica y asociación, libertad de opinión y expresión, y libertad religiosa o de creencias", dice el comunicado.
Vadim Kobzev, uno de los abogados de Navalny, dijo que visitó a su cliente el jueves, pero que otro abogado intentó verlo el viernes y le dijeron que Navalny había sido llevado a otra parte.
"La prisión dijo que no estaba allí y eso es todo", afirmó Kobzev a Reuters, agregando que Navalny gozaba de buena salud cuando lo visitó el día anterior.
Una portavoz del Servicio Federal Penitenciario dijo que no podía entregar datos sobre el paradero de Navalny por las leyes de protección de información personal.