La semana pasada China anunció que debatirá un proyecto de ley sobre la seguridad nacional en Hong Kong, que modificaría la Carta Magna de la isla y prohibiría toda manifestación de separatismo, así como cualquier tipo de instigación que apunte a derrocar al Gobierno central y aliente una interferencia externa en los asuntos de Hong Kong. La votación sobre esa ley es inminente.
Se trata del paso más agresivo dado hasta ahora sobre la semiautonomía de la isla, excolonia británica reclamada por China.
Para Pompeo, esta es "solo la última de una serie de acciones que socavan fundamentalmente la autonomía y las libertades de Hong Kong", así como "las propias promesas de China al pueblo de Hong Kong" en virtud de la Declaración Conjunta sino-británica. "Ninguna persona razonable puede afirmar hoy en día que Hong Kong mantiene un alto grado de autonomía respecto de China, a tenor de los hechos sobre el terreno", escribió el secretario de Estado.
"Si bien USA alguna vez esperó que Hong Kong, libre y próspero, proporcionara un modelo para la China autoritaria, ahora está claro que China está modelando a Hong Kong", apuntó Pompeo.
Washington "apoya al pueblo de Hong Kong mientras luchan contra la creciente negación del Partido Comunista China de la autonomía que se les prometió."
El portal Russia Today enfatiza que el paso dado por Pompeo podría tener consecuencias de largo alcance para el estatus comercial que la antigua colonia británica tiene en relación a Wahington.