Es importante destacar que Andrés no goza de inmunidad diplomática y su única modo eventual de evitar una declaración, si el gobierno de Johnson responde positivamente a la solicitud de la justicia estadounidense, sería acogerse a la Quinta Enmienda de la Constitución de USA, que le otorga el derecho a guardar silencio y no decir nada que pudiera incriminarle más en una investigación en la que hasta ahora, solo es citado como testigo.
De salir adelante, Andrés deberá comparecer ante un tribunal británico y someterse a preguntas de los fiscales. El príncipe ha negado en varias oportunidades haber tenido participación alguna en las actividades de Epstein, aunque en 2010 aparecieron fotos de ambos paseando. Una de las víctimas de Epstein, Virginia Roberts, aseguró que fue forzada a tener relaciones con Andrés al menos 3 veces siendo menor de edad.
En noviembre de 2019, Andrés dijo a la BBC que no se arrepentía de su amistad con Epstein porque se había beneficiado de la misma. La declaración suscitó tal escándalo que tuvo que renunciar a sus deberes reales. Según El País, la estrategia de su equipo legal consistirá ahora en intentar desviar la atención de la opinión pública británica de las acusaciones en contra del príncipe convirtiendo esto en un tema de soberanía jurisdiccional.