Es así que las redes sociales estallaron en acusar el "karma" ante el mandatario brasileó o diciéndole que "el se lo busco". Aunque al mismo tiempo llegan comentarios como "los zurditos sueñan con puras utpías". Más allá de ese tipo de dichos, lo cierto es que desde el primer momento Bolsonaro descalificó al virus y a la ciencia al igual que el presidente Donald Trump, mostrándose fuerte y hasta incovcando a Dios ya que el estar protegido por una fuerza todopoderosa supuestamente podría evitar el contagio. Aunque todo eso quedó de lado y su imagen de salvador y proegido por Dios también.
En consecuencia la pregunta es la siguiente: ¿ahora que Bolsonaro se contagió, se tomarán las medidas necesarias en Brasil? ¿Sus votantes y seguidores que creen en su palabra seguirán mirando para otro lado cuando se habla de coronavirus? Y más allá de todo: ¿seguirá Bolsonaro teniendo el apoyo que tenía hasta semanas atrás? Si bien todas estas respuestas son inciertas, en Estados Unidos ocurrió algo parecido por parte de los gobernadores de Texas y Florida: Greg Abbott y Ron DeSantis, respectivamente.
Ambos son aliados de Trump y decidieron en un principio ir en contra de la cuarentena para priorizar la economía. Sin embargo cuando la situación sanitaria local comenzó a desbordar, rogaron a la Casa Blanca por una solución mientras los casos a nivel nacional seguían creciendo alcanzando casi los 3 millones de contagiados y 140.000 muertos. Es así que el lema de "Make America Great Again" quedó muy lejos hasta para los seguidores del presidente que también atraviesan la recesión económica, los altos niveles de desempleo y la amenaza del coronavirus. Claro que esto se refleja en las encuestas de cara a las elecciones 2020.
Pero volviendo a Bolsonaro, el mismo asegura estar "perfectamente" y estar consumiendo hidroxicloroquina, un medicamento contra la malaria que ha promocionado como eficaz contra el virus y que también fue promocionado por el presidente Trump para parecer dar una solución a la población norteamericana. Esto refleja que hasta cuando fue diagnosticado, sigue poniendo por encima la imagen que creó a su alrededor y claro sus creencias conservadoras y protectoras de la economía. "La vida continua. Pero si la economía no funciona, traerá nuevas formas de muerte y suicidio", explicó el mandatario.
Por otro lado, quien también contrajo el virus fue el conservador británico, Boris Johnson, quien contrariamente a Bolsonaro y Trump decidió endurecer la cuarentena una vez que se vio afectado, sabiendo que eso pondría en peligro sus objetivos económicos y sobretodo el avance de las conversaciones de cara al Brexit. Sin embargo hoy el Reino Unido es el sexto país con mayor cantidad de contagiados teniendo en cuenta que luego de la internación del mandatario se llevaron adelante restricciones duras y obligatorias en toda la región. De esta forma Johnson se vio posibilitado de dejar la línea de derecha por un momento. Aunque no es el caso de la extrema derecha brasileña y norteamericana.
Es así que los personajes construidos por los medios, por las propias campañas políticas, y por su actitud ante el escenario político como son Bolsonaro y Trump ahora están teniendo un poco de su propia medicina, y no por el hecho de que el brasileño se haya contagiado porque eso nunca es bueno pero si teniendo en cuenta que una imagen que parecía fuerte ahora se le está poniendo en contra en un contexto donde decir "coronavirus" es como nombrar a Voldemort en Harry Potter.