Sobre dichas conclusiones, el médico e investigador de ciencias sociales de la Universidad de Yale (EE. UU.) Nicholas Christakis opina: "Creo que todavía no hay una gran parte de la población que haya estado expuesta. Tenían carnavales y festivales, pero solo el 14 % dio positivo. Eso significa que queda mucho camino por recorrer, incluso en esa parte tan afectada de Alemania".
Aquí reside la importancia de conocer el verdadero índice del contagio en una región: cuanto más grande sea, menos sufrimiento queda por delante. Con el tiempo, cuando suficientes personas se hayan vuelto inmunes, quizás la mitad o tres cuartos de la población, el virus no podrá propagarse más, lo que dará lugar al concepto de la inmunidad de grupo.
Pero la ciudad alemana está lejos de ese umbral, y para Christakis la cifra preliminar resulta "desafortunada" porque significa que el virus todavía causará más daños.
El informe alemán es uno de los primeros en buscar pruebas de contagio previo en una población concreta. Y esa es precisamente la información que necesitan los científicos para determinar hasta qué punto se ha propagado la pandemia, cuál es la real tasa de letalidad y cuántas personas son asintomáticas. Christakis añade: "Es muy preliminar, pero representa el tipo de estudio que necesitamos desesperadamente. Resulta crucial para cuantificar una gran cantidad de parámetros básicos".
La investigación en Alemania fue realizada por el virólogo del Hospital de la Universidad de Bonn (Alemania) Hendrik Streeck y por otros expertos, quienes aseguran que unos 1.000 residentes de Gangelt donaron sangre, se les sacaron muestras de la garganta y completaron un cuestionario.
A través de esta información, los investigadores descubrieron que el 2 % de los participantes estaban contagiados activamente por el coronavirus y un total del 14 % tenía anticuerpos, lo que indicaba un contagio previo. Afirman que este grupo de personas "ya no puede contagiarse con el SARS-CoV-2", como los científicos denominan el virus.
A partir del resultado de los análisis de sangre, el equipo alemán estima la tasa de letalidad en su municipio es del 0,37 % del total.
Streeck y sus colegas creen que la presencia de personas previamente contagiadas en la comunidad reducirá la velocidad de propagación en el área.
El equipo considera que si las personas evitan recibir grandes dosis del virus, algo que podría ocurrir en los hospitales o por contacto cercano con alguien contagiado, menos personas se enfermarán gravemente, "mientras que desarrollarían la inmunidad" que ayudaría finalmente a acabar con el brote.