"Siempre es preocupante cuando un asesor económico de alto rango se va en medio de una catástrofe económica", dijo a The Washington Post, Ernie Tedeschi, ex economista del Tesoro en la administración Obama. Aunque esto no sería tn grave si Hassett fuera el único que le da la espalda a Washington ya que detrás de él viene una lista de expertos que no parecen confiar en Trump: Andrew Olmen, asistente especial del presidente de política económica y Eric Ueland, director de asuntos legislativos de la Casa Blanca y figura clave en las negociaciones con el Congreso sobre el estímulo, también lo harán.
Esto mismo es una de las cosas que preocupan a los analistas políticos teniendo en cuenta que sin Hassett y Ueland será difícil llegar a un acuerdo con el Congreso en cuanto a la inyección económica. Esto sin tener en cuenta que se espera una segunda ola de contagios en el país del norte luego de la flexibilización de restricciones, reapertura económica y protestas masivas a nivel nacional.
"Cuando regresé, nadie sabía dónde estaban los ventiladores o cuántos necesitaríamos; había un millón de preguntas con muchos datos que respondí para ayudar. Necesitaban un par de manos extra", explicó Hassett para luego asegurar que sus servicios ya no eran requeridos. Aunque el único problema es que la siuación económica no está del todo resuelta de cara a las elecciones: lo que más preocupa al presidente Tump. Sin embargo Hassett afirma que el equipo de economistas detrás de la Casa Blanca son "más que competentes para continuar".
Las noticias sobre la desventaja económica llegan un día después de que el primer acto de campaña de Donald Trump en Tulsa, Oklahoma fuera un fracaso inesperado teniendo en cuenta que el mismo aseguraba que se esperaban más de 100.000 personas. Esta misma tendría que haber sido el gran lanzamiento del presidente después de casi 3 meses de poca actividad de campaña. Sin embargo al mismo tiempo Trump se estuvo enfocando en un discurso sin límites, atacando a quien sea para llegar a noviembre y claro a esto se le suma el fracaso que está teniendo en estados que eran republicanos y que lo habían votado en 2016 como Ohio e Iowa.