"No sabemos quiénes son esos abusadores. No sabemos dónde están viviendo", dijo el abogado, Jeff Anderson, involucrado en los casos. "Hasta que la Ley de Víctimas Infantiles fue aprobada aquí en Nueva York, no había esperanza de que se pudieran tomar acciones."
Los Scouts no respondieron tras las nuevas demandas, pero en un comunicado publicado anteriormente este mes, la organización pidió disculpas a cualquiera que haya resultado herido: "Les creemos a las víctimas, las apoyamos, les pagamos la terapia con quien ellos elijan, los alentamos a dar un paso al frente."
Esta es solo la última ronda de demandas civiles que surgen de un documento, que alguna vez fue secreto, que revela que los Scouts habrían tenido, a lo largo de 72 años, a 7.800 pedófilos entre sus filas. La cifra surgió de su base de datos -una lista de voluntarios, entre los que los Boy Scouts removían y prohibían a personas que habían recibido acusaciones creíbles de abuso sexual-.
La organización se ha vuelto objeto de escrutinio en los últimos años, cuando el periodismo de investigación y una ráfaga de demandas han obligado a desenterrar estos documentos.
Su existencia fue desempolvada por la doctora Janet Warren, profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia, quien durante 5 años estuvo contratada por los Scouts para que hiciera una evaluación de cómo la organización había manejado los casos de abuso sexual entre 1944 y 2016, explica la BBC. En ese período, Warren habría tenido acceso a los polémicos registros, conocidos como "los archivos de la perversión", donde los Scouts registraban denuncias de abusos sexuales dentro de la organización.
La primera vez que los medios informaron sobre su existencia fue en 2012, en el contexto de un juicio sobre supuestos casos de pederastia en el estado de Oregon.
Muchos creen que los documentos demuestran que los Scouts, como institución, sabían que tenían un problema de pedofilia y evitaron alertar a la policía y proteger a los niños.
Un abogado, Tim Kosnoff, dijo recientemente a The Washington Post que cree que todavía hoy los niños son abusados en los Boy Scouts, citando un caso de junio de 2018.
"Los Boy Scouts han defendido el uso de ese registro, en el que se incluyen los datos de adultos cuya participación en la organización fue terminada por existir acusaciones creíbles sobre abuso sexual contra menores. Además, han dicho que una vez que un adulto ha sido agregado a esa base de datos, son denunciados ante las autoridades y eliminados de toda posibilidad de volver a participar en actividades de los BSA", explica la BBC.
"Ellos (los presuntos pederastas) pueden haber sido expulsados de la organización, pero BSA nunca alertó a las comunidades acerca de que este líder scout, este entrenador, este maestro es conocido por ser un abusador de menores. Ese es el hecho verdaderamente alarmante que debe ser mencionado", señaló Anderson.
David, una de las presuntas víctimas, quien hoy tiene 61 años, contó durante una conferencia de prensa en Nueva York que fue abusado sexualmente por su líder scout, a quien veía "como un mentor y como una figura de autoridad", durante 3 años a partir de los 12. Finalmente, cuando tenía 15 y estaba a punto de convertirse en un Eagle Scout, se dio cuenta de que la única manera de terminar con el abuso era dejar la organización. "Ahí fue cuando dejé el scouting. Porque me di cuenta que la única manera de llegar al rango de Eagle era soportar más abusos sexuales por parte de mi líder." Hace poco, contó, descubrió que los scouts habían incluido el nombre del hombre en la -alguna vez secreta- lista de abusadores, lo que le hace creer que la organización sabía de sus crímenes y aún así le permitió continuar en su rol.