"El resto del dinero se destinará a la construcción de nuevos centros de datos y redes ferroviarias interurbanas, desarrollo de chips de inteligencia artificial de producción propia, fábricas inteligentes, estaciones de carga de vehículos eléctricos e instalaciones de energía de alto voltaje", explica en su informe el WSJ. Aunque el problema para el plan de Xi llega cuando entra en juego la colaboración de las entidades privadas teniendo en cuenta que muchas de las involucradas mantienen lazos con Estados Unidos.
Entre las empresas se encuentran gigantes como Huawei la cuál fue acusada por Donald Trump de tener conexiones de espionaje con el Partido Comunista Chino y por eso fue incluida en la lista negra de Estados Unidos.
Si bien este es un gran momento para China teniendo en cuenta que Estados Unidos está hundido en crisis económica, pandemia que parece incontrolable y estallidos sociales contra el racismo y la violencia policial. Sin embargo la Casa Blanca de Trump prefiere ocuparse de lo que pasa fuera de la frontera antes que lidiar con los reclamos que existen a nivel nacional y que están disminuyendo sus posibilidades de ser reelegido en noviembre 2020. Tal es así que siguen trabajando para enfurecer a China y el Secretario de Estado, Mike Pompeo, viajará a un foro sobre la democracia en la cuál participará la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, y el activista de Hong Kong, Joshua Wong Chi-fung: dos de los grandes opositores de Xi.