Es así que según dieron a conocer los medios locales luego de que se anunciará la medida, los objetivos principales detrás del impulso económico es que la Unión Europea pueda en medio de la pandemia seguir reforzando su sistema sanitario y al mismo tiempo no dejar de lado sus planes de transición ecológica y digital con la que había comenzado previo al COVID-19 y lo que supuestamente iba a ser el gran acto de Von der Leyen en el cargo.
Aunque al mismo tiempo el hecho de que Alemania y Francia actúen como una especie de acreedores directos hacia los países de Europa puede ser peligroso para el futuro de las relaciones internas. Si bien la emisión de deuda conjunta que proponen tendría que ser retribuída a París y Berlín en el presupuesto de la Unión Europea de 2028, así lo explicaron las autoridades, y a la vez evitaría que los miembros vayan a buscar préstamos fuera de las fronteras europeas, el dinero que los países estarían presentando sería real. Esto significa que a la larga o a la corta quienes aprovechen el beneficio tendrán que pagar la deuda, es así que hay que tener en cuenta que no todos los países tienen las mismas oportunidades ni fortalezas en cuanto a producción.
Esto último en cuanto a la injerencia de acreedores extranjeros como puede ser China o Estados Unidos ya lo vimos en la recesión de 2008, es por eso que el presidente francés dejó en claro que, entre otras cosas, lo que busca evitar con esta medida es que los países necesitados de Europa giren la cabeza hacia afuera. Todo parece muy ideal queriendo crear una Europa solidaria pero para que esta asistencia se apruebe Merkel y Macron necesitarán del apoyo de todos los miembros, incluido los Países Bajos quienes seguramente se resistan a esta medida en un principio.