Esto es importante para entender algunas de las frases que salieron en los últimos días de boca de la autoproclamada presidenta de Bolivia, Jeannine Áñez, y de aliados cercanos al presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, quien tuvo un rol importante en la reciente salida de Evo.
En Bolivia, conviven 2 narrativas: una dice que hubo un golpe de Estado que obligó a Evo Morales a renunciar, y otra que dice que un movimiento ciudadano restableció la democracia. Cada uno de estos relatos, explicó Diego Aitor San José de El Diario, tiene sus símbolos.
"Gracias a Dios, la Biblia vuelve al Palacio", dijo la autoproclamada presidenta.
"Nunca más volverá la Pachamana al Palacio de Gobierno", sostuvo un pastor aliado de Camacho.
"La wiphala (N de la R: bandera utilizada por algunas etnias de la cordillera de los Andes) se respeta, carajo", dijeron del otro lado cuando algunos opositores y algunos de los policías que se habían amotinado contra Evo, las estaban quemando.
La wiphala fue señalada como un símbolo propio del Estado en 2009. El candidato opositor más votado en las elecciones del 20/10, Carlos Mesa, pidió a quienes quemaron banderas de wiphalas que pidieran perdón. La policía parece haberse dado cuenta de su error e intentó limpiar su imagen izando banderas wiphala.
"Bolivia es un país en el que convive la creencia católica con prácticas indigenistas que integran muchos elementos de la Iglesia", explicó el politólogo boliviano Ludwig Valverde, a El Diario. El mensaje cristiano es especialmente fuerte en la zona de Oriente, donde la oposición siempre ha tenido más fuerza, explica El Diario.
Tanto Camacho como Áñez son de esa zona a la que se llama "medialuna" y está compuesta por los departamentos de Santa Cruz, Pando y Beni, que históricamente tiene pretensiones separatistas (y en el 2008, de hecho, intentó la secesión). Algunos también incluyen a los departamentos de Tarija y de Chuquisaca dentro de la medialuna.
"Existe un viejo enfrentamiento entre la 'Media Luna' boliviana (las áreas bajas y llanas de la mitad oriental del país, ricas en gas y petróleo, llamadas así por su forma en el mapa) con el altiplano andino: Santa Cruz versus La Paz", explicó el diario El Día. Las pretensiones soberanistas de la región oriental subyacen a la crisis política que vive Bolivia hoy.
En 2001, nació el Movimiento Nación Camba, explica el diario, dirigido por un cuerpo colegiado de personalidades regionales. Esta "nación", que representa más del 30% de la población, se asienta sobre un territorio que representa más del 70% del país y está constituida por quienes se identifican con la cultura mestiza proveniente del cruzamiento de hispanos y guaraníes.
El sentimiento regionalista es alimentado por las élites del lugar.
“Proclamamos la necesidad de convertir a Santa Cruz en una Región Autónoma, dotada de gobierno propio y amparado por un estatuto especial de autonomía que sea la expresión del Poder Cruceño, como reconocimiento formal y legal de nuestra Nación-Estado. Los recursos naturales cruceños son propiedad inalienable de la nación Camba”, dice su manifiesto.
El movimiento independentista dice diferenciarse del país andino, “encerrado en sus montañas, una especie de Tibet Sudamericano constituido mayoritariamente por las etnias aymará-queschua, atrasado y miserable, donde prevalece la cultura del conflicto, comunalista, pre-republicana, iliberal, sindicalista, conservadora, y cuyo centro burocrático (La Paz) practica un execrable centralismo colonial de Estado que explota a sus ‘colonias internas’, se apropia de nuestros excedentes económicos y nos impone la cultura del subdesarrollo, su cultura”.
Durante los primeros años de presidencia de Morales, explica la BBC, le tocó vivir levantamientos de corte secesionista de la medialuna. en 2008, 4 departamentos bolivianos (Santa Cruz, Pando, Beni y Tarija) llevaron a cabo un referéndum autonómico considerado ilegal por Morales y la Corte Nacional Electoral, pero apoyado por la Organización de Estados Americanos (OEA).
La confrontación tuvo como protagonistas visibles, por un lado al gobierno de Morales y su partido el MAS, y por el otro, a los prefectos departamentales opositores de los estados de la Media Luna. Se ha definido también como una confrontación étnica entre índigenas del occidente y del oriente boliviano, explica Wikipedia, que corría el riesgo de derivar en una guerra civil y en un proceso de disgregación territorial.
Finalmente, en 2009, logró ser aprobada la nueva Carta Magna y los años siguientes Morales gozó de mayor estabilidad política. Ahora, 10 años después, tras la renuncia de Morales presionado por las Fuerzas Armadas del país, el panorama vuelve a ser incierto.