Incluso el Senado norteamericano, de mayoría republicana y que responde por Donald Trump, pasó una legislación el pasado 17/12 para sancionar a empresas alemanas que participen del dicho proyecto. Si bien las sanciones propuestas no llegarán a ser aplicadas, teniendo en cuenta que en las próximas semanas ya se finalizará la construcción y estará listo para entrar en acción, sí despertó cierta ofensa en Alemania. "No nos van a obligar a retroceder", dijo la canciller alemana, Angela Merkel, frente al Parlamento, y desafiando a Trump.
Al mismo tiempo, y como ya había realizado en ocasiones anteriores, Merkel aseguró que la alianza con Rusia era pura y exclusivamente comercial, una sociedad y nada más. Luego explicó que no existen planes de formar una alianza más allá con Rusia, ya que eso significaría terminar de destruir la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y prácticamente volver a tiempos de Guerra Fría. Por su parte, Estados Unidos, no escucha las explicaciones ya que justamente una de las principales áreas de competencia entre Rusia y USA es el comercio y los recursos naturales.
Esto se complicó para la Casa Blanca todavía más cuando el pasado 07/11, Dinamarca dio el visto bueno al proyecto que llevará gas de Rusia a Alemania a través del mar Báltico. El permiso era necesario porque el tendido del gasoducto pasa por aguas territoriales danesas. Según los norteamericanos, esta es una terrible decisión para Europa, pero en realidad lo único que está en juego es quien se queda con el control de los recursos naturales, teniendo en cuenta que una alianza con Alemania le da prácticamente el monopolio de gas a Rusia.
Aquí es donde llega la otra grieta existente en la Unión Europea: Merkel versus el francés, Emmanuel Macron. Mientras este último asegura que la OTAN está "cerebralmente muerta", Merkel intenta salvarla como sea. Sobre todo teniendo en cuenta que lo que logró sacar a Alemania de la miseria que había dejado el nazismo fue nada más y nada menos que la ayuda económica, de seguridad y la inculcación de valores por parte de quien en ese momento era la potencia indiscutible: Estados Unidos.