"La cumbre en Ginebra entre Vladimir Putin y Joe Biden el 16/6 no será un encuentro amistoso", escribió Sarah Rainsford de la BBC. "Para empezar, Rusia recientemente incluyó a Estados Unidos en su lista oficial de 'estados no amistosos'. Ambas partes describen sus relaciones como en su peor momento y ninguna tiene actualmente un embajador dentro del país del otro; funcionarios rusos están bajo sanciones norteamericanas por varias cosas incluyendo la anexión de Crimea y la interferencia electoral y 2 exmarinos estadounidenses están actualmente en prisiones rusas -uno está acusado de espionaje y tiene una condena de 16 años. Por encima de todo eso, en marzo Joe Biden estuvo de acuerdo en una entrevista con la aseveración de que Vladimir Putin era un 'asesino'. Y aún así, ambos hombres se encontrarán como presidentes por primera vez y en Rusia algunos ven esto como un logro en sí mismo".
En ese sentido, Andrei Kortunov, director del think-tank RIAC en Moscú, dijo a la BBC que "la cumbre es importante en términos simbólicos, coloca a Rusia en la misma liga que USA, y para Putin lo simbólico no es poco importante".
Entre los temas calientes que podrían aparecer en la cumbre Biden-Putin, están: la interferencia electoral rusa en elecciones de USA, los cíberataques, los derechos humanos y la situación en Ucrania. Así como también la estabilidad nuclear y los conflictos regionales, explica Reuters.
Biden ha dicho que presionará a Putin en materia de derechos humanos.
Putin dijo el viernes pasado que espera una atmósfera positiva en la cumbre aunque no anticipa que haya grandes avances. Dijo que las acusaciones de que hackers rusos habían estado detrás de cíberataques que afectaron a la industria de la carna en Norteamérica y Australia eran solo un intento de provocar un conflicto en la previa a la cumbre, reportó la agencia Interfax.
Analistas creen que hay un objetivo común que podría encontrar a Putin y Biden del mismo lado: el control estratégico de las armas nucleares.
Si algunos leen el hecho de que Biden y Putin se encuentren ya como un triunfo para el presidente ruso, Frederick Kempe describe en el Atlantic Council que funcionarios estadounidenses han procurado limitar el tiempo que durará la reunión, y remarca el hecho de que Biden no dará una conferencia de prensa conjunta con el representante del Kremlin tras ello. Han buscado bajar las expectativas de lo que puede conseguirse, remarcando que es un encuentro entre lídres y no una cumbre.
Entre lo que se puede esperar de la reunión, está la chance de que se suavicen un poco las tensiones y se retome un mayor diálogo que añada estabilidad al mundo. También podría surgir el retorno de los embajadores de ambos países a sus puestos y un aflojamiento de las sanciones, así como la liberación de presos estadounidenses en cárceles rusas.
Lo más significativo de la reunión, sin embargo, es probable que no lo conozcamos hasta dentro de años, cuando los historiadores estén estudiando los documentos desclasificados:
"¿Qué dirá Biden o no, qué hará o no, ya sea para restringir las ambiciones disruptivas de Putin o bien alentarlas aún más?", se pregunta Kempe. "Como escribió Garry Kasparov, gran maestro del ajedrez ruso y activista político, en el Wall Street Journal, 'la historia ha demostrado una y otra vez que apaciguar a un dictador solo lo convence de que sos demasiado débil como para oponerte a él, lo que provocará mayor agresión'".