Pero ahora en cuanto a lo que se dijo y lo que se obvio en las respectivas entrevistas, por primera vez el presidente Donald Trump reconoció que debía alrededor de $ 400 millones a los acreedores, tal como informó la larga investigación de The New York Times junto otros datos como la evasión de impuestos por parte del mandatario. Algo que por supuesto no aceptó. “Lo que estoy diciendo es que es un pequeño porcentaje de mi patrimonio neto”, dijo Trump aunque se negó a responder preguntas más profundas.
Al mismo tiempo el presidente siguió mostrándose combativo como lo había dejado en claro en el primer debate. Lo único que sucedió fuera de lo que acostumbraba las últimas semanas fue que el mandatario se volvió a referir a QAnon, la teoría conspirativa de extrema derecha, solo para evitar criticarla y hasta darle el visto bueno. En cuanto al coronavirus también decidió no hablar de sus planes para la contención del virus y su accionar hasta el momento.
Por su parte el candidato demócrata tampoco trajo novedades a la mesa electoral teniendo en cuenta que siguió con sus constantes críticas hacia Donald Trump. Tal y como ocurrió en el debate, frente a un Trump desesperado y un Biden sin sorpresas y estático, muchos medios norteamericanos aseguraron que el ganador de la noche de debate sin debate fue el demócrata.