Otras empresas de ropa, como Hanes, transforman sus plantas para producir máscaras y otras prendas protectoras. En Europa, marcas de lujo como Prada y Gucci también se suman a estos esfuerzos por convertir sus talleres para producir equipos y material médico necesario.
Especialmente, urge la producción de respiradores. Compañías, como Apple, Facebook y Salesforce, utilizan su influencia y datos para obtener suministros. Ford, General Motors y Tesla también aprovechan sus cadenas de suministro para producir respiradores y ventiladores para uso hospitalario.
Por su parte, las poderosas tecnológicas procesan datos en búsqueda de una cura. De hecho, un consorcio que incluye a Amazon, Google, IBM y Microsoft, configuró una supercomputadora para cálcular modelos sobre escenarios que permitan determinar la propagación de la enfermedad, según señala el New York Times.
Las destilerías y productores de bebidas alcohólicas, como Anheuser-Busch InBev, Diageo y Pernod Ricard, producen desinfectantes para manos. De hecho, el exceso de alcohol generado a partir de las cervezas sin alcohol resultó útil para agilizar el proceso.