Si bien como mencionamos anteriormente es una gran victoria para Francisco, a la vez es un foco de críticas teniendo en cuenta que China no es exactamente reconocido por velar por los derechos humanos, algo que es prioridad para la Iglesia Católica. El Papa no se refirió nunca a lo sucedido en Hong Kong ni criticó la guerra del gobierno de Xi contra los musulmanes en la región de Xinjiang, algo que muchas entidades tildaron de genocidio o crímenes contra la humanidad.
Aunque el Secretario de Estado de Donald Trump quien también es el nexo entre Roma y Beijing, Mike Pompeo, se lo advirtió teniendo en cuenta que "pondría en peligro su autoridad moral si renovase el acuerdo". Pero al parecer a Francisco le importó más su presencia en China. A esto se le suma el hecho de que decidieron mantener algunos detalles del acuerdo en secreto.
“Hoy ya, por primera vez en muchas décadas, todos los obispos de China están en comunión con el Obispo de Roma y, gracias a la implementación del Acuerdo, no habrá más ordenaciones ilegítimas”, explicó el periódico oficial del Vaticano, L'Osservatore Romano. Sin embargo al mismo tiempo los obispos conservadores se volvieron más hacia Francisco teniendo en cuenta que no utilizarían las mismas formas que el actual. A su vez, el movimiento de la Santa Sede hacia China es estratégico teniendo en cuenta que es la segunda potencia comercial y económica más grande del mundo.